“Wikipedia contra Pemán”, por Andrés Amorós en ABC

Wikipedia contra Pemán

«Más allá del caso -tan penoso- del artículo sobre José María Pemán, me horroriza comprobar, una vez más, cuánta manipulación sectaria es ahora habitual cuando se escribe sobre la guerra y el franquismo; también, qué imagen deformada de nuestra historia se está ofreciendo sistemáticamente a las nuevas generaciones. No nos sorprende tanto que el ‘docto’ alcalde de Cádiz retire el busto y la placa de Pemán. Ésa debía de ser, sin duda, la más urgente necesidad de los gaditanos…»

Andrés Amorós GuardiolaActualizado:29/09/2021 01:55hGUARDAR1

Acudo a Wikipedia para leer el artículo sobre José María Pemán y me encuentro con las frases que describen su personalidad literaria: «Limitado por el temor al pecado y carente de la libertad de conciencia tan necesaria a la creatividad».

Sigo leyendo. Su formación como escritor fue «autodidacta, insolidaria, constreñida… Entra en contacto con el modernismo gaditano y, más tarde, con Gabriel y Galán y la poesía castellana. No fue más allá… Su ‘ethos’ le impedía aparecer en tertulias literarias más o menos irreverentes o colaborar en revistas de poesía relevantes».

Personalmente -leo- Pemán «fue uno de los máximos responsables de que el viejo caciquismo persistiese en la provincia». Alcanzó fama, eso sí, como gran orador: «Tuvo ocasión de practicar

 en escenarios encomiásticos y ejercitarse cumplidamente en la oratoria ditirámbica… Oratoria escarmentada de encaje de bolillos o de orfebrería fina».

Incurrió en «vicios» insólitos: «Desde muy joven, adquirió la costumbre de enviar ejemplares dedicados de sus libros a personalidades que podían ayudarlo». Ningún otro escritor -estoy seguro- ha cometido semejante ‘pecado’…

Algunos elogiaron su gesto, al rechazar los cargos que le ofreció Primo de Rivera. En realidad -leo- eran sólo «ofertas a las que intuitivamente se mostró elusivo».

Cuando volvió del exilio Menéndez Pidal, Pemán no se agarró -como tantos hubieran hecho- al cargo de director de la Real Academia que ocupaba, lo que hubiera creado un notable problema, sino que renunció generosamente, para que don Ramón lo recuperara. Así lo cuenta Wikipedia, sin más: «Debe renunciar a la reelección para que le fuera devuelto en justicia el cargo a Pidal».

Leo en ese artículo que a Pemán le influyeron Menéndez Pelayo y Mauricio Carlavilla: así, los dos autores, en la misma frase, al mismo nivel. Entre los «ideólogos europeos que tuvieron gran predicamento» sobre él se cita a Pío XI: suele suceder, con algunos Papas…

Curiosamente, se le atribuye a Pemán una «comedia costumbrista» titulada ‘La herida luminosa’. En realidad, sólo tradujo este famoso drama del autor catalán José María de Sagarra.

Muchos lectores de ABC recuerdan con agrado la fina ironía de los artículos de Pemán. Ignacio Ruiz- Quintano y Hughes, entre otros, suelen mencionar algunas de sus frases ingeniosas. La serie sobre ‘El Séneca’, protagonizada por Antonio Martelo, alcanzó un enorme éxito en Televisión Española. Wikipedia se limita a comentarla así: «Para algunos, realizaba una crítica inútil». (Naturalmente, no concreta quiénes son esos ‘algunos’).

Así se explica en Wikipedia que Pemán fuera monárquico: «Esta fantasía estructural de su mente provinciana configuraría para siempre la suerte de su monarquismo palaciego esencial». La caída de la monarquía supuso, para él, «el primer paso en la temida perspectiva de la ‘conjura extranjera judeo-masónica-bolchevique’, diseñada para apoderarse de España…». También se le moteja de fascista y antisemita.

Leo que «el control del saber institucional y la cultura tenía mucho atractivo emocional y político para él». Para demostrarlo, se menciona que invitó a dar unas conferencias en Cádiz a su amigo d’Ors (sin duda, fueron las únicas charlas que dio don Eugenio en toda su vida).

Se nos informa de que Pemán era colérico: «Había contenido su cólera hasta la muerte violenta de Calvo-Sotelo». (Quizá no fue el único español que sintió eso).

También, fue amante de ceremonias caducas: «Superaba a los demás en los ceremoniales, las liturgias y otros rituales de guerra». Se le responsabiliza del incidente de Unamuno en la Universidad de Salamanca y de la represión en la inmediata posguerra: «Desempeñó un papel destacado en la eliminación de lo que consideraron la ‘Anti-España’ y la depuración del personal docente».

El autor anónimo lo presenta como un personaje ávido de distinciones, cada vez más desesperado porque «no obtenía título nobiliario, ni pontificio, ni de Franco ni de la dinastía». Tampoco obtuvo el ansiado premio Nobel: «Cada año esperaba desdeñoso la llamada de Estocolmo, que nunca llegó».

Se copia -como si fuera responsabilidad de Pemán- el ceremonial de la Universidad de Cádiz, cuando le nombró doctor ‘honoris causa’. (No ha sido el único que ha recibido esa distinción en una ceremonia semejante, supongo).

El resumen está muy claro: no se trata de un artículo biográfico de Pemán sino contra Pemán. Después de leerlo, ¿le quedará a alguien ganas de leer alguna página escrita por él? ¡Muy difícil!

Para nada se menciona, por ejemplo, que Pemán elogió en público a escritores de izquierdas, como Antonio Buero Vallejo y Alfonso Sastre; que mantuvo amistosa correspondencia con Juan Ramón Jiménez, Ramón J. Sender y su paisano Rafael Alberti; que defendió el retorno de José Bergamín. Tampoco se cuenta que, en 1977, firmó un manifiesto a favor de la legalización del Partido Comunista Español. Ni que quería una monarquía que integrara a todos los españoles…

Esas ‘minucias’ sí se encuentran en el artículo del historiador Gonzalo Álvarez Chillida, autor de varios libros sobre la trayectoria del escritor, incluido en el ‘Diccionario Biográfico Español’, que ha publicado la Real Academia de la Historia.

Todo esto me hace reflexionar sobre el riesgo que suponen tantas informaciones anónimas o con seudónimo, que recibimos a través de redes sociales y de páginas web, carentes del mínimo rigor, a las que mucha gente no sólo da crédito sino que constituyen su fuente básica de información.

No se trata ahora de polemizar sobre el significado literario y político de Pemán, o el de otros escritores españoles, que sintieron horror por las lamentables consecuencias a las que había conducido la Segunda República y, por ello, se alinearon inicialmente con el bando de Franco. Reabrir viejas heridas, que ya habían sido superadas por tantas familias españolas, con el pretexto de una ficticia Memoria Histórica, es un verdadero dislate, que están perpetrando los gobiernos de Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez.

Más allá del caso -tan penoso- de este artículo sobre José María Pemán, me horroriza comprobar, una vez más, cuánta manipulación sectaria es ahora habitual cuando se escribe sobre la guerra y el franquismo; también, qué imagen deformada de nuestra historia se está ofreciendo sistemáticamente a las nuevas generaciones.

Después de leer esto, no nos sorprende tanto que el ‘docto’ alcalde de Cádiz retire el busto y la placa de Pemán. Ésa debía de ser, sin duda, la más urgente necesidad de los gaditanos… Como solía decir Pérez de Ayala, «¡viva la estulticia!». Así nos va hoy en día a los españoles.

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