Disuasión

La Historia demuestra que a veces las sociedades eligen pegarse un tiro en el pie o incluso suicidarse. Ocurre por motivos diversos, como cuando encumbran a un líder dictatorial, se encaminan hacia el nacionalismo xenófobo o votan medidas económicas que se saben ruinosas por la experiencia y la ciencia. Fue esto último lo que le pasó a Argentina con Perón. El país era una de las primeras potencias económicas del mundo, pero la continuidad de las políticas populistas lo arruinó. En un nivel mucho menos traumático, por ahora, da pena ver en estos días como Inglaterra corre el peligro de la división interna por su confusa ruptura con Europa para tristeza de los que somos anglófilos de toda la vida y admiramos ese modelo de democracia liberal evolutiva que evitó la guillotina francesa y nos salvó la libertad derrotando a Hitler (Churchill) y derribando el muro de Berlín (Thatcher). En especial, los procesos encaminados hacia la tiranía, no sólo requieren de vanguardias organizadas y coactivas a su favor sino falta de conciencia o ausencia de resistencia de los que no hacen nada por evitarlo. Hay veces en la Historia, que los sistemas constitucionales han tenido los medios legales para evitar estos males con medidas disuasorias y no lo han hecho por debilidad o error. Veamos algunos ejemplos. A Hitler se le condenó a una ridícula pena que no cumplió tras el golpe de estado que dio en 1923. Chávez pasó sólo dos años de cárcel por su golpe en Venezuela, pues su caso fue sobreseído por un gobierno interesado. Largo Caballero fue indultado al poco tiempo de liderar la huela general revolucionaria de 1917. La insurrección del separatismo y la izquierda contra la República condenó a unos culpables que fueron amnistiados a la carrera por un gobierno frentepopulista apoyado por los antiguos insurrectos. Todos estos casos trajeron consecuencias trágicas o indeseables. En cambio, la condena a 30 años de Tejero surtió un formidable efecto estabilizador. En Cataluña, pero también en toda España, volvemos a los riesgos antidemocráticos de los años 30. Lo importante es que todo el que atente contra la Constitución sepa que pasará muchos años en la cárcel. Disuasión. Así se evitará la posibilidad de la tragedia. Por eso es tan importante que la sociedad civil apoye a los jueces y que el estado los proteja.

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