Sobran aparcamientos (de ellos)

Según nuestro gobierno municipal la ciudad ha mejorado su “movilidad y sostenibilidad” tras la puesta en marcha del carril bici. La pregunta es ¿quién ha mejorado la movilidad? La exigua minoría ciclista de la ciudad, sí, pero para el grueso de la población la cuestión no está clara. De momento, a los estudiantes de fuera de la ciudad que eligen compartir coche como forma menos desesperante de llegar al anillo universitario, se les ha dicho que de coche nada. Que vayan andando, en bici o en bus. Pero entonces, ¿qué hacen, se bajan en la estación de ferrocarril, o peor en la de autobuses, y luego hacen un maratón hasta La Caleta? Ya se sabe que, según la doctrina oficial socialdemócrata, el coche es facha y la bici y el transporte público son “progresistas”, y que esa doctrina es muy de decirnos cómo debemos movernos (mejor estabulados), y en general cómo vivir, pero hay cosas que no cuelan. El autobús gaditano, sobre todo el de barrio, hace recorridos interminables en el tiempo. Llegar desde Cortadura hasta el Parque en autobús lleva unos 45 minutos, y en horas punta, mucho más. Además, los trayectos transversales son casi inexistentes. Ese modelo de “movilidad” sí que es “insostenible” para una persona ocupada.

Es verdad que el tráfico venía siendo asfixiante desde hace años, especialmente en verano. Pero ahora, desde que el carril bici ha quitado un sentido a lo largo de la franja marítima, la avenida se ha colapsado más, y se nota; sobre todo lo nota el lento transporte público, ése en el que no veo nunca a los progres que imparten doctrina.

Otra cuestión derivada es el aparcamiento. Hasta ahora, los defensores del carril bici minimizaban las cifras que se daban de pérdida de parkings alegando que no eran rigurosas. Bueno, por fin el gobierno municipal reconoce que se han perdido oficialmente nada menos que 1359 aparcamientos. La información es confusa, pero al final se dice que por otro lado… ¡Se han creado 1778 plazas! Eso sí, en Loreto, Puntales, Zona Franca, etc. ¿Qué esperan, que vayamos a aparcar por allí y tomemos luego el bus? ¿Más maratones? ¿Nos toman por tontos?

Lo he dicho otras veces. Oxford tiene una cultura ciclista ancestral, con miles de usuarios. Pero al ser tan estrecha (como Cádiz) tiene una línea en la calzada para ellos, no un carril bici.

La URSS también invadió Polonia

En estos días se recuerda el 80 aniversario del comienzo de la II Guerra Mundial con  la entrada de los alemanes en Polonia. Pocos sin embargo tienen presente que Polonia no fue invadida sólo por Hitler sino también por Stalin. Se trata de la omnipresente e ignara doble vara de medir respecto a dos ideologías en apariencia muy contrarias, el fascismo y el comunismo, pero en la práctica parecidas.

La doble invasión ruso-germánica fue posible gracias al asombroso pacto de no agresión que el 23 de agosto de 1939 habían firmado Mólotov y Ribbentrop, cuyos protocolos secretos estipulaban también el reparto de Europa del este. Como resultado, Hitler se vio con las manos libres para atacar a occidente y Polonia fue esclavizada por dos potencias totalitaria. Además sufrió la atroz matanza de Katyn, en la que más de 22000 oficiales polacos fueron asesinados. La masacre fue perpetrada por Stalin y no por los nazis, como se creyó interesadamente durante muchos años, para no molestar a la URSS. El exterminio en masa y las mentiras sobre Katyn, recuerdan a otra matanza (la peor) de nuestra guerra incivil: Paracuellos. El pacto ruso-germánico salió a la luz con Gorbachov, en 1989, y fue expuesto públicamente por Yeltzin en 1995. Hoy, Putin lo guarda de nuevo a buen recaudo. 

Como consecuencia de este pacto, la alianza antifascista promovida por los comunistas antes de 1939, que incluía a socialistas y burgueses democráticos, y que se había practicado en España durante la guerra como mera táctica, se convertía ahora en la guerra de clase contra clase. Stalin volvía a despreciar a las democracias europeas consideradas al mismo nivel que los países fascistas. Durante los dos años de pervivencia del pacto nazi-comunista, la resistencia francesa fue obra de la derecha, Stalin miró para otro lado mientras los comunistas alemanes y austríacos eran exterminados en los campos nazis, los españoles exiliados eran apresados por las SS sin amparo alguno y la propaganda comunista francesa saludaba la entrada del ejército nazi en París. Los comunistas españoles se mostraron muy decepcionados, pero Pasionaria, Uribe y otros dirigentes estalinistas ensalzaron el pacto. El socialista Negrín también.

Todo cambiaría en 1941, cuando Hitler invadió la URSS y los comunistas volvieron al “antifascismo”.

De nuevo, Carmen Calvo (Viva Cádiz 18 de julio 2019)

Los años pasan pero Carmen Calvo -la del dinero público no es de nadie- sigue dando tardes de gloria con sus desbarres intelectuales. El domingo dijo que la causa feminista pertenece en exclusiva al socialismo y que el machismo es propio de la derecha.

No es así. La lucha por los derechos civiles de la mujer fue comenzada en el mundo anglosajón liberal, no en el jacobino francés ni en el socialista ruso. Tiene su origen en los Estados Unidos, en el estado de Wyoming, pero también en Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Especial importancia adquirieron la lucha de las sufragistas inglesas a principios de siglo. Las sufragistas exigían igualdad ante la ley, sufragio para la mujer, derecho de propiedad en igualdad al hombre, liquidación de la tutela, etc. es decir, leyes civiles iguales para todos, algo muy diferente a las leyes socialistas que favorecen a las mujeres en detrimento de los hombres, que es lo que hoy se impone.

La principal activista en favor del sufragio británico, Emmeline Pankhurst, de Manchester, en su primer intento por entrar en política fue rechazada por los laboristas, por ser mujer. Acabó como candidata del Partido Conservador. Fueron estos conservadores los que aprobaron la igualdad en edad de voto para hombres y mujeres, 21 años (antes las mujeres no votaban hasta los 30).

En la España republicana, la verdadera defensora del voto de la mujer fue Clara Campoamor, una liberal, no socialista, que tuvo que exiliarse en la guerra incivil porque no estaba bien vista ni por franquistas ni por izquierdistas. Fue ella la que consiguió por dos veces que las Cortes aprobaran el voto femenino en contra de muchos socialistas, entre ellos de Prieto, que se marchó enojado de la votación por el resultado favorable a la mujer. Azaña calificó de “tontería” el sufragio femenino. La izquierdista Margarita Nelken votó en contra, al igual que la diputada del PSOE, Victoria Kent.

En los años 60 la bandera del feminismo fue retomada por la New Left americana (marcusiana) que la extendió por el mundo. Como dice Escohotado, el marxismo cultural, contrariado, tras perder por KO la batalla para el que fue fundado, la del proletariado redentor, buscó otras formas de “lucha” (o de odio social), que están consiguiendo implantar privilegios y leyes discriminatorias a favor de la mujer.

La situación del Cádiz

Antes que nada se debe resaltar ese ascenso histórico del filial del Cádiz que por primera vez ha subido a Segunda B. Creo que con el tiempo valoraremos de forma adecuada este magnífico logro que nos pone a la altura de los mejores clubs de España, todos ellos con filiales en esa categoría.

En el Cádiz actual sin embargo las cosas pintan de un color menos brillante. Debo aclarar que no conozco las interioridades del club, por lo que opino como un aficionado ajeno a los intereses de unos y otros.

La afición valora lo realizado hasta ahora, pero este año está ya algo defraudada. Es la tercera temporada que se repite la misma historia: hemos estado todo el curso en lugares de “play off”, y al final, en los últimos partidos, el equipo cambia: ya no sale a morder arriba, que es la clave de este Cádiz, transmite inseguridad e inoperancia, y finalmente es apeado de la liguilla a Primera. En esta temporada en concreto, en las últimas 8 jornadas obtuvimos 6 empates y 2 derrotas. Todo el mundo lo veía venir: íbamos a quedar fuera. ¿Cosas del futbol? ¿Nervios finales? ¿No se desea subir?

Los hechos nos dicen que el Cádiz se ha estabilizado gracias a las plantillas de la época Pina-Cordero y a los ingresos conseguidos por la venta de jugadores de esa era, como Aridane, Alvarito, Manu Vallejo, Aitor García, y posiblemente Brian (incomprensible su apartamiento por parte de Cervera). En cambio, los nuevos fichajes no han dado el resultado esperado, salvo Machís, que nos ha dejado con la miel en los labios por no haberlo podido disfrutar durante más tiempo.

Los mejores del Cádiz se van, Manu, Machís y Jairo, y de momento no aparecen futbolistas con talento, que son los que el cadismo aprecia y demanda. Se tiene la sensación de que ha entrado un dinerito en el club que podría dar unos frutos que no acaban de llegar.

A Cervera siempre le estaremos agradecidos, pero esta temporada se le ha visto tenso. Ha usado más la fuerza que el talento. Aketxe o Alex han jugado menos en detrimento de otros jugadores más fuertes que por cierto la afición desea que se marchen, según la encuesta de La Voz. El Cádiz ha abusado del patadón desde la defensa.

Con Pina-Cordero las cosas siempre habían ido muy bien, objetivamente. Ahora hay incertidumbre. Sin embargo habrá que dar un voto de confianza al nuevo proyecto.

Buscadores de rentas

En estos días se oyen voces de protesta por el reparto de cargos en Canal Sur y por la subida de dinero público asignado al nuevo Ayuntamiento de Cádiz. Es comprensible, aunque en realidad esto de repartir prebendas públicas en España no es ninguna novedad.

Con Canal Sur sigue viva la vieja pregunta, ¿es necesaria una televisión pública que nos cuesta un quintal? Aunque todos los partidos han participado del festín de cargos, se sabe que la izquierda está siempre más interesada en mantener los medios públicos (y todo lo público), siempre dominados por sindicatos y progres que acaban mandando al margen de quien gobierne, como pasaba en la tv de Rajoy o pasa en la propia Canal Sur (¡cuanto rencor en su programa sobre la media memoria!). Al menos, C´s y Vox son los únicos que han elegido a periodistas para el Consejo.

En el Ayuntamiento de Cádiz, se suele destacar como modélica la generosa renuncia del sueldo del alcalde. Pero se trata de un gesto de complicada evaluación, puesto que, uno, el dinero que sale de los contribuyentes es el mismo, dos, él pierde dinero, pero al final es como una inversión que le da rédito político, y tres, lo importante es que el gasto total del contribuyente en políticos y nomenclaturas es mayor que el de antes.

Todas estas reflexiones no son más que aspectos derivados del problema principal: la política española incentiva a los que buscan unas rentas (públicas) que de otro modo nunca obtendrían en el mercado. Los partidos buscan gente sumisa antes que valiosa. Los cargos públicos españoles se deben a los líderes que los ponen, y no a sus electores. ¿Quién conoce aquí a los diputados de su provincia? Pocos profesionales de alto nivel, que cobran mucho más que un político, exponen su prestigio al clima de deterioro que ofrece la política. Por eso aspiran a los cargos los dispuestos a aceptar duras críticas personales a cambio de percepciones por encima de su valía de mercado. En Inglaterra, los políticos responden ante sus electores por lo que a veces votan en contra de sus propios partidos. Se incentiva el mérito.

Lo dicho no niega que la política sea una actividad noble y necesaria, y que todos conozcamos a políticos con vocación de servicio. Pero ganaríamos mucho si lográramos una nueva ley electoral con cargos elegidos por distritos cortos y con segunda vuelta.

La falsa sensación de pobreza

Todos oímos de vez en cuando que el mundo va a peor y que las desigualdades aumentan por culpa del “neoliberalismo salvaje”. ¡Como si antes la humanidad hubiese sido rica y ahora, por culpa del mercado, fuese pobre!

Ha sido al revés. Como explica Sala i Martín, catedrático de la Universidad de Columbia, durante 9.000 años, hasta 1760, el ser humano ha vivido con un PIB por persona de unos 500 o 600 dólares al año. Esto significa que en según que lugares, el ser humano comía dos veces al día, casi siempre cereales -sólo desayunaban los débiles, es decir, los niños y los enfermos-, bebía sobre todo cerveza y vino porque el agua estaba contaminada, pues al no haber alcantarillado, los excrementos iban a parar a los ríos, la esperanza de vida era menos de cuarenta años, metía a los animales dentro de casa para combatir el frío, no se lavaba porque creía que la enfermedad entraba por los poros de la piel y estaba siempre sometido a la violencia, la enfermedad y la hambruna.

Desde 1760, gracias a la revolución industrial, la situación dio un vuelco. De los 650 dólares de 1760 se pasó a los 9.700 de ahora. Primero ocurrió en Gran Bretaña y Holanda, pero hoy ocurre ya en parte de Iberoamérica, y en toda Norteamérica, Europa y Asia (en India y China hay 800 millones de pobres menos que hace unos años).

Por tanto, la norma durante 9000 años ha sido la pobreza y sólo cuando ha llegado el capitalismo, la renta se ha disparado. Es verdad que aún hay pobres, pero el mercado ha eliminado la pobreza a una velocidad nunca vista.

¿Por qué entonces tenemos la sensación de que las cosas van mal? Se debe a la evolución. Nuestros ancestros fueron los que cuando oían un ruido en el bosque pensaban que se trataba de un animal salvaje por ejemplo, y huían. La probabilidad de que ese peligro fuera real era mínima pero con que lo fuera una sola vez, los incautos que no prestaban atención al ruido eran devorados, y no se reproducían. Nosotros somos descendientes de los que huían y por eso activamos la alarma ante las noticias negativas. Los medios, que saben como funciona nuestro cerebro, nos bombardean con ese tipo de noticias.

Hay otra razón. Un sistema intervencionista como el nuestro, necesita pintar todo el día las cosas muy mal para justificar unos impuestos casi confiscatorios que “solucionen” todos los males.

El centro derecha

La trama golpista del separatismo sigue en pie y dispuesta a repetir, según ellos mismos declaran. Bilduetarras, neocomunistas e influyentes socialistas son sus cómplices pasivos o activos (Navarra), siguiendo la tradición histórica. De ahí la importancia de que el centro derecha se mantenga firme. Pero, ¿cuál es su situación?

C´s ha cambiado. Empezó muy valiente en Cataluña, con figuras como Arcadi o Boadella. Después flaqueó con el 155, pues hasta el día antes de su aplicación no dio su acuerdo, y más tarde por error, contribuyó al golpe parlamentario contra Rajoy. En un principio C´s era de centro izquierda para después confesarse liberal. En realidad es un centro que alberga a más socialistas que liberales (entre ellos al gran Girauta), es decir, un lío. Lo peor ha venido al final. Arrimadas dilapidó su brillante victoria en Cataluña. En las últimas generales C´s antepuso el narcisismo de Rivera de intentar descabalgar al PP, al objetivo principal de defender la amenazada unidad constitucional. Ahora, se muestra con remilgos hacia Vox, también por electoralismo. C´s haría un servicio a España si primero se abstuviera en la investidura y luego gobernara con Sánchez.

Vox no es la extrema derecha, sino la derecha. En España no estamos acostumbrados a que exista la derecha; desde 1978 sólo ha habido un centro y una izquierda, ambos socialdemócratas. La verdadera extrema derecha europea es socialista en economía, antisemita (como la izquierda), racista y anticatólica (el fascismo y el nazismo son ateos). La izquierda digital de hoy no ha vivido el verdadero fascismo. Vox es constitucional, está por Israel, no escrachea sino que es escracheado, es económicamente liberal y quiero creer que está sólo contra la inmigración ilegal, la que asalta las fronteras de Ceuta y Melilla impunemente. Es verdad que tiene tics populistas, pero quién no. ¿No es populismo el nepotismo ancestral socialista en Andalucía? Dicho esto, Vox se equivoca en su actitud tras las municipales.

En el PP, es mejor el Casado sereno de ahora que no el que desbarraba después de la derrota de las generales. Su principal activo está en la experiencia y amplitud de sus cuadros, y quizás en que, tras el numerito poselectoral actual de C´s y Vox, los votantes optarán por reunificar el voto en un solo partido liberal-conservador.

Cómo hablar con un conservador

Tras el éxito del libro “Cómo hablar con un progre”, Gloria Álvarez publica un segundo titulado “Cómo hablar con un conservador”, clarificador en una sociedad donde predominan las ideas socialistas, y en su defecto, las conservadoras.

El liberalismo y el conservadurismo son dos formas de pensar distintas a pesar de que hayan estado unidas desde el siglo XX para defenderse de una fuerza mayor, el colectivismo (socialista, comunista o fascista). Hoy en España esa alianza, cuarteada en diversas familias políticas y académicas, trata de continuar ante la amenaza antisistema del separatismo y el socialismo radical, aliados históricos. Pero son pensamientos distintos.

Los conservadores son reacios a cambiar las tradiciones, aunque sean anticuadas, y tienden a imponer a la sociedad su moral, en general de tipo religioso. Los liberales coinciden con los conservadores en su aprecio por instituciones que han costado siglos construir, como las que representan la separación de poderes, y también en su aversión por los cambios liberticidas y ruinosos, como el populismo. Pero disienten con ellos en cuanto a que persiguen cambios libertarios.

Todos los liberales anteponen la libertad (entendida como no coacción estatal) a la igualdad (de resultados). El liberalismo defiende la libertad económica: propiedad, menos impuestos, libertad de contratos, menos regulaciones, no subvenciones, etc.; pero también la libertad personal. En el libro de Álvarez se cita: “los conservadores creen que usted es libre de comerciar con quien quiera, cuando quiera, pero no de acostarse con quien quiera. Los socialistas piensan que usted es libre de acostarse con quien quiera pero no de comerciar con quien quiera y cuando quiera”. Los liberales creen que un individuo es libre para hacer las dos cosas.

Gloria Álvarez confiesa que los conservadores le acusan de sobrepasar a la izquierda cuando defiende públicamente la legalización de todas las drogas, no sólo de las “blandas”, de la prostitución ejercida en libertad, del mercado de órganos, del aborto, además del derecho de matrimonio y adopción de los homosexuales y de estar a favor del feminismo no coactivo.

Antes que Gloria Álvarez, otros muchos liberales escribieron sobre estas diferencias, como Haine, Hayek, Popper, Ayn Rand, Vargas Llosa o Bernaldo de Quirós.

Renta: Valencia 12.133, Cádiz 11.396, Jerez 8.604

Según los datos del INE de hace unos días, Cádiz es la tercera ciudad andaluza en mayor renta media por habitante y año, sólo aventajada por Tomares (Sevilla) y Granada. No es una sorpresa, pues la ciudad viene ocupando los mismos lugares en renta desde que estudié sus indicadores, allá por los 90, y aún de mucho antes (véase mi libro “Cádiz, una bahía con futuro”).

En España hay 404 ciudades de más de 20.000 habitantes. De entre ellas, Cádiz ocupa el puesto 134 en rentas por habitante, con 11.396 euros. Está muy cerca de Vigo, Salamanca, Valencia, Gijón, Zaragoza, (todas entre los 11.500 y los 12.500). Es decir, está a menos distancia de las ciudades ricas de España que de las ciudades importantes de la provincia, cuyas rentas son sensiblemente más bajas. Por ejemplo, Valencia tiene una renta de 12.133 euros, y Algeciras 9.594. Bilbao, en el puesto 24, tiene una renta de 14.870 euros, mientras que Jerez, 8.604. Además, Cádiz está muy alejada de las ciudades de la cola (6.000 euros).

El Urban Audit del INE también ofrece datos de desempleo. Cádiz no es la capital del paro. No lo ha sido nunca, a menos que utilicemos torticeramente “Cádiz provincia” por “Cádiz capital”. Tenemos un nivel alto de desempleo, desde luego, y en eso sí nos parecemos a nuestro entorno andaluz, pero hay muchas ciudades de más de 20.000 habitantes por detrás nuestra (como Linares, Jerez, Córdoba, Ceuta, Mérida, Granada, Huelva, Jaén y otras de la provincia).  Y si contáramos a las de menos de 20.000, la lista sería enorme. Sé que es muy difícil luchar contra los prejuicios del “Cádiz se hunde”, pero los rigurosos datos del INE indican que somos lo que se ve, una ciudad de empleados públicos y propietarios de inmuebles (caros), con campito en Chiclana o chalet en Roche, según posibles.

El INE también da indicadores de barrios; los más pobres de toda España están en Sevilla. La mayoría de los gaditanos no tiene conocimiento de lo que es un barrio degradado y pobre de verdad.

En fin, en estos días se ha criticado lo del mito del gaditano flojo que tanto nos perjudica. Pero tanto o más nos daña lo del “Cádiz se hunde” o lo de la “capital del paro”, falsos mitos propagados desde la propia ciudad desde hace años y que nos definen también en toda España de forma injusta.  

¿Qué sé yo?

Las últimas elecciones han desplazado a muchos que ocupaban puestos de poder. No es el caso de José María González, del que ahora se dice que ha ganado porque Cádiz es misteriosa. No hay misterio. Ha ganado porque una gran parte del periodismo influyente lo presenta como un líder cercano y afable que lidera una fuerza democrática normal (no como la “extrema derecha” de Vox), y muy pocos en Cádiz resaltan su mala gestión y su condición de comunista antisistema. También porque explotar lo de “gadita” -que lo será, no lo dudo- le ha beneficiado.

Pero no quería yo hablar hoy del resultado electoral, sino hacer unas reflexiones sobre la vida, partiendo de la situación de quienes tenían poder y ya no (obviamente poco útiles para quienes siguen en el pesebre, antes del PSOE, y ahora de Podemos). Para lo cual recurro al gran Montaigne, escritor brillante y “moderno”, que tras haber gozado de los oropeles del poder decidió, en febrero de 1571, retirarse a la torre de su castillo y dedicarse a responder por escrito a una pregunta: “¿Qué sé yo?”. El resultado son sus “Ensayos”, unas reflexiones personales insuperables, fundamentadas en su vastísima cultura clásica.

Montaigne hace una recomendación vital: “los libros son el mejor viático que he encontrado para este humano viaje”. Para este hombre nacido en un castillo de Aquitania, “no hay desierto como el vivir sin amigos; la amistad multiplica los bienes y reparte los males, es el único remedio contra la adversa fortuna y un desahogo del alma”. Y abunda, “la amistad es el más alto grado de perfección de la sociedad”.

Su padre le hizo pasar por una extraña experiencia educativa, lo envió los tres primeros años de su vida a una choza de campesinos para que supiera de los rigores de la pobreza. Leyó a los clásicos, estudió leyes, y ocupó altos cargos de la magistratura hasta su retirada voluntaria a los 39 años. A partir de la muerte de su mejor amigo sus prioridades se modifican: “la principal ocupación de mi vida es pasarla lo mejor posible”. Sobre la propia muerte dijo, “no os concierne ni muerto ni vivo: vivo, porque sois; muerto, porque ya no sois”.

Montaigne se adelanta al liberalismo al condenar el victimismo, tan extendido hoy, y apelar a la responsabilidad personal: “A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo no tenga la culpa”.

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