(2019) La imagen de Juan Negrín en “El País” (1976-2018)

Introdución.-

Este artículo pretende aportar algunas conclusiones acerca de la imagen de Juan Negrín en El País -el periódico de referencia del centro izquierda español- desde sus inicios a nuestros días. Cuando hablamos de “imagen” nos referimos a la apología o crítica de su conducta, a las omisiones o énfasis que sus actuaciones políticas e históricas inspiran, a la exposición o no, de las diferentes interpretaciones históricas que hay sobre el personaje, y en definitiva al tratamiento informativo, positivo, negativo u objetivo, en relación a su actuación, que ha recibido a lo largo de estos años. Para ello hemos repasado uno a uno, cada uno de los textos –artículos, comentarios, entrevistas, cartas, etc.- que han sido publicados sobre la figura del doctor Negrín en este periódico, desde su salida en mayo de 1976 hasta nuestros días. Juan Negrín, médico investigador, abandonó su carrera al afiliarse al PSOE en 1929. En 1937 fue nombrado presidente del Gobierno del Frente Popular hasta el final de la Guerra en 1939, permaneciendo en el cargo hasta 1945.

Para facilitar los conceptos, hemos dividido este artículo en diferentes apartados, en función de épocas y temáticas.

La Transición.-

Desde los primeros tiempos de la propia aparición de El País[1], el periódico empieza a publicar noticias laudatorias respecto del doctor Negrín y de las principales figuras de la izquierda de la República.

En un principio las noticias apologéticas no parten del PSOE nacional o de personalidades relevantes de la Transición, dado el estigma que desde la Guerra Civil arrastraba Juan Negrín en su propio partido y en todo el arco político, sino de autoridades locales y de poca relevancia institucional, como la que se publica el 5 de noviembre de 1976, según la cual el PSOE local piensa solicitar eliminar la declaración de “hijo indigno” de Las Palmas.

Más significativas de la posición que el periódico irá adoptando es la entrevista de Juan Cruz -periodista de El País hasta hoy mismo- al historiador Juan Marichal[2], su primer biógrafo, quién en resumen declara, que Negrín representa la defensa de la España democrática frente a la de Franco, dicotomía cuestionada hoy en día por la historiografía crítica. En general, esa historiografía defiende que en la práctica, Negrín ejerció una posición casi dictatorial en el bando frentepopulista, auspiciado por el control que los agentes soviéticos tenían sobre el mismo, tal como se recoge en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia, en el que exactamente se dice: “…el Gobierno, prácticamente dictatorial, del socialista Negrín, en coalición con los comunistas…”[3]. Recientemente, según César Vidal, la desclasificación de archivos soviéticos ha permitido asegurar lo que ya se sabía por otras fuentes y por lo que se desprende de los hechos, que Negrín fue el hombre de Stalin en la Guerra de España[4].

Ya en las postrimerías de la Transición, y relacionado con Negrín, El País publica un curioso artículo[5] acerca de un libro de Fernando Martín, “El pabellón español en la exposición universal de París de 1937”, que habla de los entresijos del encargo del “Guernica” a Picasso. El cuadro, dice el libro, fue encargado a Picasso por Negrín para hacer propaganda de la República, pues según dirá el presidente entonces: «La presencia del mural pintado por Picasso (en la Exposición) equivale, en cuanto a propaganda para la República, a una victoria militar en el frente”. El artículo menciona que dado que Picasso vivía en un lugar pequeño en París, le fue entregado un antiguo palacete del siglo XVII en propiedad para realizar una obra de tanta envergadura, como pago indirecto, puesto que Picasso no querría cobrar dinero. A propósito de este asunto, se da la circunstancia, que dos años antes, el propio País publicaba un artículo[6] donde se hablaba del pago en francos realizado al pintor: según una nota de Max Aub dirigida al embajador Luis Araquistáin, aquél manifestó que Picasso cobró 150.000 francos de manos de Max Aub por el cuadro, a pesar de que no quería cobrar. Cobró, se dice, entre otras razones para demostrar que el cuadro era del Estado español.

Efectivamente así fue. Según la carta de Max Aub[7] Picasso se negaba a cobrar y por eso se le dio una cifra que se calificaba de “simbólica”. Pero según Joaquín de la Puente, u otros, esa cantidad no tuvo nada de simbólica, pues supuso el 15% del total del gasto del Pabellón español en París y nueve veces más que el cuadro mejor pagado de Picasso hasta entonces[8]. Desde luego fue una propaganda muy eficaz para la República, aunque no gratuita, como suele sugerirse. Que el “Guernica” fue una bomba propagandística internacional lo prueba que, incluso hoy, todo el mundo conoce el bombardeo de Guernica, pero casi nadie un bombardeo a manos soviéticas muy similar en cuanto a víctimas, el de Cabra.

Durante la Transición, El País también empieza a publicar noticias no sólo sobre el Presidente Negrín, sino sobre su propia familia[9], algo que en años venideros será una constante informativa.

La familia de Negrín.

Las noticias sobre la familia Negrín se suceden en dos épocas distintas de la Historia del periódico. La primera durante los años 80 y 90, y la segunda a partir del año 2007.

A) Años 80 y 90. La reclamación de bienes y tierras.

Durante el primero de estos dos periodos, El País, apoya a la familia de Negrín, en su reclamación de indemnizaciones por incautación de propiedades. Antes, la familia comienza a exponer los argumentos en contra de las principales críticas que se le venían haciendo a Negrín desde los propios sectores frentepopulistas. Así, el 1 de marzo de 1983 el hijo de Negrín escribe un artículo para reivindicar la memoria científica de su padre (alabando a los exiliados y denigrando a los vencedores) y el 9 de mayo de 1986[10], en una visita a España, afirma que su padre se vio obligado a formar parte del Gobierno por responsabilidad. Manifiesta que Negrín quiso convencer a sus compatriotas y a Europa, de que en España se jugaba el porvenir del continente. El hijo del presidente da a entender que su padre tuvo razón al intentar enlazar el destino de la República a la Guerra europea, porque si bien en España se perdió una batalla, en Europa se ganó la guerra. La realidad es que, en todo este tiempo, El País no publica opiniones historiográficas que muestren los inmensos costes que tuvo esa política de prolongar la Guerra Civil. Según Pío Moa -un autor muy controvertido en medios académicos pero valorado por la incuestionable autoridad del profesor Stanley Payne[11]-, esos costes se resumen no sólo en la inmensa destrucción de medios y vidas cuando  ya se sabía la guerra perdida, sino en la pérdida de independencia española sobre el control de sus reservas financieras, en la ausencia de democracia y en la supeditación de las demás fuerzas políticas a la estrategia política de Stalin[12].

Otro artículo del periódico de este periodo referido a la familia de Negrín[13] recuerda las penalidades sufridas en la España nacional por Rosita Díaz, esposa del hijo mayor de Negrín, que fue actriz en la República.

A partir del 15 de febrero de 1987, el hijo de Negrín comienza una campaña por reclamar una serie de bienes al Estado español que según él les fueron incautados por el franquismo. Para ello convoca una manifestación en Las Palmas. El 10 de mayo de 1994, el hijo de Negrín vuelve a reclamar desde el periódico una reparación por el “despojo” franquista; se cuenta la historia de esta reclamación, desde Carrero, Suárez a Belloch. Según Margarita Robles, entonces Subsecretaria de Justicia, esta reclamación no se efectuó porque cuando fue aceptada por el Gobierno, Negrín pidió más dinero[14]. El 26 de septiembre del mismo año, se publica la noticia de que Justicia indemnizará a los Negrín con 100 millones de pesetas que pactó con Suárez. Por fin, el 9 de agosto del año siguiente aparece la primicia de que los herederos de Negrín van a ser indemnizados con 287 millones de pesetas. En ese momento hubo reacciones en contra a esta indemnización en otros medios que El País ignoró; se utilizaron argumentos críticos con Negrín, cuya omisión, ponen de manifiesto la posición proclive al presidente del periódico, siempre poco o nada dispuesto a exponer la parte que pudiese dañar la imagen de Negrín. Federico Jiménez Losantos por ejemplo protestó con un lenguaje no precisamente académico, pero ilustrativo: “¡indemnización al hombre que saqueó el Banco de España y todos y cada uno de los bancos españoles sin devolver jamás un duro y sin dar cuenta de lo robado a nadie!”[15]. Pío Moa ilustra la cuestión con más detalle: <<…por 2 decretos, el primero de fecha tan temprana como el 3 de octubre de 1936, los particulares eran constreñidos, bajo muy severas amenazas, a entregar al Banco de España todos los metales preciosos y divisas que poseyeran. El gobierno afirmaba su compromiso de “salvaguardar los intereses” de los propietarios y “garantizar su integridad”. Al cabo de un mes, las cajas de seguridad de los bancos fueron descerrajadas y el gobierno se apoderó de toda la propiedad allí depositada, haciendo lo mismo incluso con la de la gente humilde guardada en los Montes de Piedad. Esto cuando el Frente Popular aún disponía íntegramente de los enormes recursos del Banco de España>>[16]. Stanley Payne también habla de los destinos de todas esas confiscaciones: “…tras el final de la guerra fue Prieto quien se hizo con el control del yate Vita, cargado con objetos de valor procedentes de las confiscaciones y el saqueo a gran escala en la zona republicana (reunidos por una «Caja de reparaciones» estatal, aunque secciones de la FAI-CNT se largaron con su parte del botín), que Negrín había enviado a México para ayudar a los exiliados republicanos”[17].Pío Moa se refiere también al tesoro del yate Vita al final de la Guerra: «previsoramente, como él decía, organizó desde los primeros meses de la contienda -esto es importante- el gigantesco expolio. Y en marzo de 1939, poco antes del fin de la guerra, parte de lo expoliado fue embarcada en Francia con rumbo a Méjico, en el yate Vita. El barco había pertenecido a Alfonso XIII con el nombre de Giralda, y lo mandaba un capitán relacionado con los separatistas vascos. Su carga debía recibirla el doctor Puche, ex rector de la universidad de Valencia y agente de Negrín en Méjico. Pero tanto el PNV como Prieto intentaron apoderarse de él. El botín valía la pena: depósitos del banco de España, cajas de oro amonedado, objetos históricos de la catedral de Tortosa, el Tesoro Mayor y Relicario Mayor de Sta. Cinta, ropas y objetos procedentes de la catedral de Toledo, entre ellos el famoso manto de las 50.000 perlas, colecciones de monedas de alto valor numismático, con ejemplares únicos de valor histórico, objetos de culto de la Capilla Real de Madrid, entre ellos, el joyero y el Clavo de Cristo, pinturas, alhajas de los Montes de Piedad, etc, etc. La mayor parte de la carga, de contenido ignorado, iba en más de cien grandes maletas, que, nos informa el dirigente de la UGT Amaro del Rosal, habían adquirido en París con gran sigilo unos empleados del Banco de España, socialistas de confianza”[18].

En todos estos 41 años de referirse a Juan Negrín, ni una sola vez El País alberga a autores que expongan hechos de esta naturaleza salvo, en algún caso, para nombrarlos por encima, con el objeto de rebatirlos en boca de algún allegado, familiar o historiador  defensor de la figura de Negrin.

B) A partir de 2007. La tarea de rehabilitar al abuelo.

A partir del 2007, el protagonismo de la familia Negrín en El País correrá a cargo de su nieta Carmen que se dedicará a rehabilitar la imagen de su abuelo. Con motivo de la exposición del 50 aniversario del nacimiento de Negrín, el 29 de julio de 2007, en Barcelona, El País titula la entrevista que le hace a su nieta de 60 años: “Se ha devuelto a mi abuelo el espacio que le corresponde”. Carmen Negrín dice que se ha tardado en recuperar su memoria porque tenía en contra a todo el mundo y porque se le acusó de ser el perdedor de la Guerra. Declara que su abuelo no se benefició del llamado “oro de Moscú”. Ella espera que le den la nacionalidad española, aunque no la pedirá. La misma exposición, que antes se había celebrado en Madrid y Palma, se celebra en Valencia, y es contada en un artículo titulado “Una leyenda republicana”[19]. El artículo niega la “leyenda negra” de Negrín, y nuevamente su nieta Carmen, espera que con esa exposición se contribuya acabar con ella. El 4 de febrero, Carmen Negrín[20] afirma sufrir una y otra vez, cada vez que lee los papeles del archivo de su abuelo en su poder, la derrota de la Guerra, el exilio, los alemanes, etc.

En época final del gobierno de Aznar, y en los años de Zapatero, El País se constituye en el creador y principal promotor de la campaña en favor de la llamada “memoria histórica”. En ese sentido, El País también le cede tribuna a Carmen Negrín, la cual presenta un recurso ante la decisión de la Audiencia Nacional de paralizar las exhumaciones promovidas por Garzón (este juez sería juzgado posteriormente por prevaricación, en ese sentido)[21]. Según la APRMH, con esa decisión se “alarga la tortura que padecen las familias de los desaparecidos”, lo que sirve de titular al artículo. En diciembre de 2008 el Supremo archiva la demanda[22]. El 10 de julio de 2010[23], Carmen y otros grupos demandan a España ante el TEDH por el cierre de Tribunales ante los actos “genocidas” cometidos en España contra los “republicanos” (ambas comillas son nuestras). Da cifras que ningún historiador serio admite, sin que El País exponga otras versiones: 300.000 ejecuciones y 115.000 desaparecidos, por parte franquista. Hay que recordar, que estudios fiables, aunque seguramente discutibles, sobre la represión -en ambos bandos-, como los de R. Salas Larrazabal, corregidos por A. D. Martín Rubio, dan unas cifras muy distintas: 80.000 asesinados en el bando nacional para unos diez años (los años de la guerra en retaguardia, y los de posguerra para todo el territorio nacional, unos 26 millones de habitantes), y unas 60.000 víctimas en el bando republicano, para tres años de guerra y unos 16 millones de habitantes[24]. Una represión por tanto proporcionalmente más intensa en tiempo y espacio, a cargo del Frente Popular, según estos investigadores. Por otra parte, el reciente libro de Stanley Payne En defensa de España, señala a Miguel Platón como el único que ha realizado un estudio de archivo sobre  condenas a muerte de la posguerra; es un estudio no acabado pero que tiene unas conclusiones preliminares: 25.000 sentencias por tribunales militares, que se quedaron en 12.500, porque la mitad fueron conmutadas por Franco[25]. Cifras considerables, pero menos cuantiosas en comparación a otras guerras civiles (las de Francia e Italia lo son en el contexto de la Segunda Guerra Mundial)[26], y muy alejadas de la propaganda al uso. En resumen, El País, en todos estos años, no expone el debate sobre las cifras de represión, limitándose a dar voz a personas casi siempre proclives a los vencidos, como la nieta de Negrín.

Volvemos de nuevo a la reivindicación del abuelo por parte de su nieta. Un artículo de Natalia Junquera el 16 de noviembre de 2008[27] afirma que el archivo de Negrín habla contra las acusaciones que habían vertido sobre él vencedores y vencidos. Carmen Negrín, quién dice haberse jubilado antes para dedicarse a rehabilitar la figura de su abuelo, así lo atestigua: acusa a Prieto de dividir a los socialistas y de mezquindad por expulsar a Juan Negrín del PSOE. Dice que en sus memorias hay explicaciones convincentes de por qué destituyó a Prieto, de que sus decisiones fueron autónomas de los rusos (que fueron los únicos que ayudaron), y de que Negrín no supo del asesinato de Nin. Son afirmaciones que se van a repetir una y otra vez a lo largo de los años, esgrimidos por diferentes emisores: periodistas, historiadores, familiares, etc. No piensa así el historiador Burnett Bolloten, quién sostiene con sólidos argumentos históricos que Juan Negrín fue una pieza fundamental de los intereses del PCE y de Stalin en España en su libro “La guerra civil española. Revolución y Contrarrevolución”[28]. Respecto a Nin, Hugh Thomas demuestra que Negrín fue consciente desde el principio del destino del dirigente del POUM, a pesar de lo cual se hizo eco de la inverosímil versión comunista de que había sido liberado por sus amigos de la GESTAPO[29].

En octubre de 2009 se da un gran paso adelante en la lucha de Carmen Negrín por la rehabilitación de su abuelo: se le devuelve el carnet del PSOE en un acto patrocinado por Alfonso Guerra[30]. Ese mismo año, Carmen niega que ofreciera el archivo de Negrín ni a la Generalidad ni al Estado. Sólo pidió que le hicieran copias por “lo costoso del asunto” (las comillas son nuestras)[31]. Por fin, el archivo de Negrín, custodiado por Carmen, vuelve a España, a Canarias[32].

De nuevo se incide en la imagen de Negrín como gran estadista, responsable en comandita, no en solitario, del envío del oro a Moscú, e incluso partidario de la libertad religiosa.

La rehabilitación de Negrín por parte de los historiadores de izquierdas. Los años 90 y primeros años 2000. Marichal, Santos Juliá, Miralles, Tusell y  Jackson

Durante los años 90 y primeros de 2000, se produce una considerable  participación en El País de historiadores, biógrafos y periodistas afectos a la figura de Negrín.

Marichal fue su primer biógrafo. Antes de una conferencia suya en Madrid declara al periódico que la vigencia de Negrín estriba en que quería una Europa unida, cosa que según él, finalmente hoy se ha conseguido[33]. En realidad la Europa unida que quiere Negrín es muy distinta a la actual, es antiliberal y aliada de una izquierda excluyente.

Marichal vuelve a El País con un amplio artículo titulado “El legado patriota de Juan Negrín”[34], en el cual afirma que un reciente libro de Aceña demuestra que las cuentas del oro de Moscú quedaron claras con los recibos en poder de la familia del presidente español. Negrín actuó siempre por patriotismo, proclama. Otros escritos y cartas al director[35] apoyan esa idea del patriotismo de Negrín. Pero El País no publica artículos basados en hechos más que en sentimientos de patriotismo difíciles de evaluar. Por ejemplo hechos como los de asociar la victoria frentepopulista a los intereses de la URSS o el de prolongar la guerra para enlazar con la ayuda de las potencias europeas, lo que supuso la imposición al país (al que supuestamente amaba patrióticamente) de unos sacrificios muy acusados, cuando la guerra estaba ya perdida.

Uno de los historiadores colaboradores de El País, Santos Juliá, escribe un artículo el 26 de febrero de 1992 titulado “La doble derrota de Juan Negrín”, en el que asevera que Negrín fue odiado por los no comunistas y por los franquistas. Entre los primeros, dice, nadie planteó una alternativa a su política de resistir hasta el final. Juliá -hombre de El

País de siempre- dice que ya es hora de reivindicar su figura. Santos Casado, a finales de ese mismo año[36] se muestra de acuerdo con Marichal. Expone la brillante trayectoria científica de Negrín y la relaciona con la Residencia de Estudiantes.

Es seguro que no hubo otra alternativa a la estrategia de Negrín y los comunistas. Pero una vez más hay que insistir en el coste. A partir del 19 de julio la democracia fue sacrificada, la España “republicana” quedó en gran parte bajo la dependencia soviética y la resistencia sin esperanza multiplicó el número de muertos.

Gabriel Jackson, otro historiador que simpatiza con la causa de los vencidos, por decirlo con delicadeza, ya en 1996, sostiene que Negrín tuvo que colaborar con un mal menor, Stalin, para vencer a Franco, o al menos extraer una paz ventajosa[37]. Lo mismo que según él, Churchill o Roosevelt tuvieron que pagar esa colaboración para derrotar a un enemigo mayor, Hitler. Negrín se mantuvo hasta el final con esa política, la única posible, termina Jackson.

En efecto, nadie, ni coetáneos ni historiadores han presentado una alternativa a la política de Negrín. El problema es que Churchill y Roosevelt tratan de salvaguardar la democracia, son demócratas, pero Negrín no lo es; como dice Stanley Payne  “profesaba un socialismo moderado, y aunque no era un demócrata (algo generalizado en las filas socialistas), estaba convencido de la necesidad de implantar un dominio izquierdista absoluto para llegar a esa España progresista en la que creía”[38]. Es decir, Negrín establece la única estrategia válida, sí, pero para salvar un sistema izquierdista excluyente, lo que plantea serios inconvenientes al argumento de la necesidad de defenderlo desde un punto de vistas democrático (entendiendo por tal la separación de poderes, el estado de derecho, etc.), además de hacerlo sabiendo que la guerra estaba perdida.

Pero El País sigue exponiendo sólo los argumentos historiográficos que simpatizan con los vencidos y con la política de Negrín. Ricardo Miralles escribe un artículo titulado “Negrín no dependía de Moscú”[39], donde defiende que la de Negrín es la única política posible y dice que todos se apoyaron en los comunistas. También dice que otros países enviaron oro al extranjero durante la guerra, como los británicos, que lo enviaron a Canadá. El razonamiento tiene dudosa solvencia en el sentido de que no es lo mismo entregar oro a un país democrático y respetuoso del derecho internacional, como es Canadá, que a una dictadura estalinista, no ya sólo por el riesgo de perder las reservas sino porque si entregas todo el oro corres el riesgo de quedar a merced de las órdenes de Moscú, como así sucedió en gran parte. Es por tanto una cuestión no sólo económica, que también, sino de poder e independencia. Siguiendo el razonamiento de Miralles, ¿imagina alguien que Churchill no se enterara de los envíos de oro a Canadá?

Por otra parte, como señala Burnett Bolloten[40], la decisión de enviar el oro a Moscú se tomó sin informar ni a Prieto ni a Azaña (aunque Negrín tuviese el consentimiento del Gabinete para enviar el oro a un lugar seguro). A Prieto se le informa cuando la decisión está ya tomada por Largo y Negrín. Bolloten continúa afirmando que Prieto se desvinculó de la decisión del envío del oro en 1940. Lo hizo cuando peor estaban sus relaciones con Negrín, para acusarlo de ese envío (si escurrió el bulto es porque sabía que había sido un gran error).

Más adelante, El País dice que Miralles defiende a Negrín[41], “el gran desconocido”. Miralles biografía a Negrín con prólogo de Preston y es presentado el libro por Santos

Juliá: son todos afines a El País. Tusell elogia a Miralles, y dice que su biografía es por ahora lo que hay, pero al final matiza, y  habla de que Negrín toleró la persecución al POUM y cayó en la brutalidad.[42] Por una vez en El País, a través de Tusell, se critica a Negrín aunque bajo el manto de cierta comprensión global hacia su política. Se dice de Negrín que fue compañero de viaje del comunismo pero también que tuvo criterio propio. Es lo que piensan muchos historiadores, si bien hay diferencias de criterio acerca del grado de esa independencia.

El 11 de noviembre de 2011, el historiador Moradiellos, que también biografió a Negrín, escribe un amplio artículo a propósito del 50 aniversario de su muerte. En él asegura que Franco representa la España reaccionaria y Negrín la modernizadora y democratizante. Sin embargo, hay otra corriente historiográfica que considera a Negrín un dictador velado. Ricardo de la Cierva por ejemplo dice: “El nombramiento de Largo Caballero (creación del ejército popular), el aplastamiento de la CNT y el POUM en Barcelona y el realismo político recomendado por Stalin al partido comunista fueron los pasos que llevaron finalmente a una dictadura encubierta (Negrín) con el único objetivo de ganar la guerra. Se puede afirmar que el nuevo gobierno sólo era republicano de nombre, pues el más que minoritario partido comunista, con la fiel colaboración de gran parte del PSOE y la UGT, tuvo absoluto poder de decisión en el frente y en la retaguardia…”[43].

Pero el periódico sigue sin ofrecernos esta otra versión crítica, y alabando al presidente socialista. Al día siguiente, día 12 de noviembre de 2006, José Andrés Rojo reseña positivamente la biografía de Moradiellos. Rojo resume las respuestas que una y otra vez se manejan a lo largo de los años a las críticas a Negrín, al objeto de elogiarlo. Incluso se llega a la hipérbole. Nada menos se dice de él que fue como Churchill, que unió muchos anhelos, aunque numerosos autores, entre ellos Hugh Thomas, hablan de las duras imposiciones de Negrín sobre sus aliados, sobre todo al final de la guerra. Casado y Besteiro llegan a dar un golpe contra Negrín porque temen más el terror comunista que el franquista[44].

Según Rojo, Moradiellos desmonta las críticas a Negrín: hizo lo correcto con el traslado del oro; dice que no lo ponen de primer ministro los comunistas, sino Azaña; afirma que se enfrenta a la revolución social y que quiere resistir hasta el final para que los aliados los ayuden; asevera que Negrín defiende la Constitución de 1931; y por último que no despilfarra las finanzas del exilio e intenta la reconciliación con Prieto en la posguerra, sin éxito.

Algunas de estas afirmaciones son universalmente aceptadas, pero otras son cuestionadas por autores como Ricardo de la Cierva[45] quien asegura que las condiciones del pago del armamento fueron muy diferentes para nacionales y republicanos. Estos últimos enviaron las reservas de oro de España antes de recibir el armamento y los soviéticos fueron liquidando la deuda de la entrega de armas con total arbitrariedad. De la Cierva cita a Bolloten, para afirmar que el oro se convirtió en una valiosa prenda a favor de Stalin, para quien un régimen controlado por él en España le daría una posición de fuerza frente a Inglaterra y Francia.

También es muy cuestionado que Negrín defendiera la República de 1931. La tesis de numerosos estudiosos es que a partir del 19 de julio de 1936 surge un nuevo tipo de República que la mayoría denomina “República Popular” o “Democracia popular”, una especie de precedente de las que se producirán tras la Segunda Guerra Mundial. Hay variados testimonios favorables a esa tesis en el libro de Payne, “40 preguntas fundamentales sobre la guerra civil”[46]. Ricardo de la Cierva explica las modificaciones institucionales de ese nuevo régimen, especialmente en lo que respecta a los Carabineros, tribunales populares, y la policía política. Hasta los comunistas hablan de la llamada democracia “de nuevo tipo”.[47]

El 10 de octubre, Juan Cruz, escritor vinculado a El País desde los orígenes, escribe un nuevo artículo dedicado a Viñas, uno de los historiadores de la Casa que con mayor intensidad contribuye a la rehabilitación histórica de Negrín. En realidad no se dice nada nuevo respecto a los argumentos citados por los historiadores anteriores, excepto dos ideas referidas a la posguerra.  Una, que el conflicto entre Negrín y Las Cortes (y Prieto) fue un conflicto de “legitimidades” que terminó con la expulsión del presidente socialista por parte de las Cortes en 1945, y del PSOE en 1946. En realidad, Negrín se queda solo en el exilio porque Prieto consigue los recursos políticos y financieros  para aislarlo (entre otros, el cargamento del yate Vita). La segunda, que Negrín tiene preparado una alternativa a Franco tras la II Guerra, pero fracasa en todo. Según esto, Viñas termina diciendo que Negrín tiene una visión de futuro que prácticamente se materializa…¡en la Transición! Sin comentarios.

Todas estas biografías que El País promociona y que sólo hablan positivamente de Negrín, también son criticadas por un historiador de la máxima solvencia, Stanley Payne: “…Ni Miralles ni Jackson se muestran dispuestos a analizar seriamente las complejidades de la política soviética en España, sin duda por miedo de manchar más a Negrín con una brocha soviética…”[48]

En el 2014, Preston presenta en el periódico su ultimo libro[49] titulado “El final de la guerra”, y subtitulado, “La última puñalada a la República, referido al golpe de Besteiro, Mera y Casado contra los comunistas. Según Preston, ese golpe impidió la huida de muchos republicanos por el sureste, como antes había sucedido con la salida de miles de refugiados por Cataluña. Preston tilda a Casado de negociar con los quintacolumnistas y engañar a los republicanos. A Besteiro lo salva por su idealismo. Pero hay otro punto de vista de los hechos que El País no acoge y que formula que los rebeldes quieren impedir la supremacía comunista, en parte porque no quieren seguir sosteniendo una resistencia inútil y en parte porque su anticomunismo es más fuerte que su antifascismo[50]. Pedro Fernández Barbadillo explica el golpe contra el gobierno comunista de Negrín”[51]: “…Se produjo en Madrid la rebelión del coronel Segismundo Casado –militar profesional que mandaba el Ejército del Centro–, junto con el general Miaja y el socialista Julián Besteiro, ex secretario general de la UGT. Todos ellos se refugiaron en el edificio del Ministerio de Hacienda, junto a la Puerta del Sol, para resistir un probable ataque comunista. Se constituyó un Consejo Nacional de Defensa para negociar con los franquistas y agrupar a todos los enemigos de los comunistas y sus compañeros de viaje. En pocas horas estalló una guerra civil dentro de la guerra civil que se prolongaba desde 1936: unidades del PCE atacaron el Consejo y las tropas que lo protegían. En Madrid se desplegaron tanques en la Castellana, el Prado y la calle de Alcalá; el 8 de marzo llegaron refuerzos anarquistas, y el 10 el Consejo controlaba la ciudad. El número de muertos de la batalla rondó los 2.000, con fusilamientos de prisioneros por ambas partes. El 6 de marzo Negrín, sus ministros y los caciques del PCE, como La Pasionaria, huyeron de España en aviones que despegaron de Monóvar”. La única figura que permaneció en España fue Besteiro, encarcelado por los franquistas (y muerto en prisión a consecuencia de las malas condiciones carcelarias). También Tusell, conservador, aunque vinculado a El País, tilda esta revolución de anticomunista, citando al propio Julián Besteiro, quién se refiere al partido comunista de esta forma: “estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique que es la aberración política más grande que han conocido los siglos” [52]Por cierto, uno de los exponentes de la historiografía conservadora, Ricardo de la Cierva, autor inexistente para El País, hace una crítica feroz a Paul Preston[53] en relación a la calidad de sus obra sobre la Guerra Civil.

La rehabilitación política de Negrín por parte del PSOE a partir de 2006.

El 6 de octubre de 2006 El País reseña una exposición sobre el presidente socialista con el título de “La energía tranquila de Negrín”, y cuyo subtítulo es: “una exposición recupera la inmensa figura del médico y político socialista.”. En esta crónica se afirma que Negrín fue un socialista moderado, no marxista, pero que tuvo que apoyarse en la URSS, pues los únicos que lo apoyaron fueron los comunistas. Se dice también que envió el oro a Moscú para pagar las armas. El cronista se lamenta  de que en la sede del PSOE no hay foto del presidente. Por primera vez dirigentes del PSOE hablan en una acto así; es Guerra el que da un paso al frente a la hora de rehabilitar a Negrín. El articulista concluye que falta memoria histórica en la propia sede del PSOE.

Carrillo, el exdirigente comunista en ese momento, contribuye a la campaña rehabilitadora escribiendo en una Tribuna Libre “Juan Negrín y los comunistas. Recuperación de una figura olvidada”[54]. Insiste en el tópico de que sólo se apoya en los comunistas para ganar la guerra y dice que reconocer a Negrín es reconocer a los comunistas en la lucha contra el fascismo. Cabe recordar al respecto que de la lectura de El País, rara vez se extrae que no sólo el fascismo es antidemocrático, sino también el comunismo.

En 2008, se da un paso decisivo en la rehabilitación política de Negrín. Un artículo explica que Negrín, a título póstumo, reingresa en el PSOE, tras haber sido expulsado por Prieto en 1946[55]. El articulista recuerda que su rehabilitación empezó cuando Alfonso Guerra organizó una exposición en 2006 y cuando algunos historiadores revindicaron su figura: Preston, Jackson, Viñas, Moradiellos, etc. No dice nada del importante protagonismo del propio País en el proceso rehabilitador del que fue presidente socialista.

El 8 de julio de ese año se produce un importante y extenso artículo de Angel Viñas -otro de los historiadores proclives al Frente Popular-, acerca de la rehabilitación de 36 militantes socialistas reincorporados al PSOE a título póstumo en su Congreso de 2008. En ese artículo, Viñas reitera lo dicho una y otra vez durante todos estos años: que las fuentes desmienten las acusaciones contra Negrín “propagada por franquistas, prietistas, llopistas, anarquistas, poumistas, conservadores y guerreros de la guerra fría…” (es decir, por todo el mundo menos por los comunistas). Más adelante enumera las acusaciones que diferentes articulistas e historiadores vienen negando desde El País desde los años 80, para a continuación negarlas también. Así dice: Que no envió por las buenas el oro del Banco de España a Moscú. Que no hubo intrigas comunistas para que Azaña lo nombrara presidente. Que fue ajeno al rapto y asesinato de Andreu Nin. Que no cesó a Prieto por presiones soviéticas. Que no es verdad que tras la salida de Prieto del Gobierno sus relaciones con Negrín se rompieran. Que Negrín no continuó la guerra en el interés de la Unión Soviética. Que no fue el hombre de Moscú. Que no prolongó la guerra inútilmente. Que no declaró su voluntad de que, a su muerte, en 1956, la documentación que guardaba relacionada con el «oro de Moscú» se entregara al Gobierno de Franco. El problema es que El País no publica nunca un artículo, reportaje u opinión de autores que sí argumentan a favor de algunas de esas críticas. Por ejemplo, para Santiago Álvarez, uno de sus biógrafos, Negrín fue sin duda el hombre de Stalin en España[56]. Para Tusell <<muchos protagonistas de los acontecimientos e historiadores posteriores han considerado la situación existente en la zona republicana como un régimen de apariencia democrática pero de efectivo dominio del partido comunista…. una especie de “democracia popular como las de Europa del Este a partir de 1945>>. Para Pío Moa “Negrín era simplemente consecuente con la situación creada, y en diversas ocasiones expresó su fervor por Stalin, y los comunistas: <Stalin el gran amigo de España, guía de un magnífico pueblo hermano….paladín de una nueva civilización>…Las quejas de todos los partidos por los métodos terroristas del PCE para imponerse en el Ejército son constantes y bien conocidas…como consecuencia la repugnancia y el miedo se fue apoderando de las filas frentepopulistas: ambas terminaron prevaleciendo sobre el temor a Franco… Negrín y Prieto reforzaron la disciplina con medidas francamente terroristas, castigando la deserción en los familiares –hasta de tercer grado- del culpable, y dando mayores facilidades a los mandos para ejecutar a los soldados considerados desafectos…. Esa política junto a una intensísima propaganda fue lo que mantuvo la disciplina hasta la rebelión de Casado y Besteiro…”.[57]

Todos estos autores anteriores resumen muy bien la versión de la historiografía crítica a la de los historiadores que El País presenta una y otra vez. Pero el periódico los ignora, como si no hubiese más versiones sobre la Guerra Civil. Sólo aparecen argumentos que suavizan los errores de Negrín o que realzan su figura.

Viñas agradece en el periódico a Alfonso Guerra, a los socialistas canarios, a la Fundación Negrín y a historiadores como Preston, Jackson, Moradierllos, etc., su contribución a la rehabilitación de la figura de Juan Negrín. Stanley Payne, el gran historiador hispanista sin embargo cuestiona la versión de la historiografía afecta a El País: “Ahora contamos con las tres primeras biografías sistemáticas a cargo de estudiosos profesionales: la obra de Miralles aparecida en 2003; la de Enrique Moradiellos, Don Juan Negrín, en 2006 (recensionada por Gabriel Jackson en Revista de Libros, núm. 129, septiembre de 2007); y la del propio Jackson dos años más tarde. Todos ellos abordan su tema del mismo modo, con gran simpatía y con una preocupación por rehabilitar a Negrín como un gran estadista español independiente[58]

Reacción de El País al tratamiento de la Real Academia de la Historia.

El 30 de mayo de 2011 El País critica que la Academia califique al régimen de Franco de autoritario mientras al primer gobierno de Negrín se le tacha de “prácticamente dictatorial”.

Historiadores afines a El País y al Frente Popular critican que Suárez, Payne y Seco Serrano se encarguen de reseñar a figuras republicanas. El 19 de enero de 2013 se vuelve a la carga contra el Diccionario Biográfico Español y sus nuevos tomos, amables con los sublevados en julio de 1936, se dice. El País expone resúmenes de las figuras publicadas por el Diccionario.

CONCLUSIÓN.

Desde la salida del periódico El País son incesantes las noticias sobre el último presidente de la II República española. En un comienzo, las noticias y reportajes se refieren a su recuerdo, a homenajes en su tierra, exposiciones, a la reivindicación de bienes materiales perdidos en la guerra por parte de su familia, etc. La totalidad de estos textos presentan una imagen positiva de Negrín. Es incierto pues, que durante la Transición no se hablara de la República y la Guerra. Es notoria en ese sentido la participación de su nieta Carmen en el periódico en la reivindicación de la memoria de su abuelo como personaje histórico.

Durante los años 90 y principios de 2000, una serie de historiadores de la corriente llamada progresista –los más reconocidos- publican textos, en general, justificativos o laudatorios del doctor Negrín. En cambio la ausencia es casi total en relación a los historiadores más críticos  con el presidente, lo que se enmarca en la no presencia en el periódico de la corriente historiográfica que atribuye graves responsabilidades a la izquierda en la liquidación del sistema republicano y en la traída de la guerra.

Como consecuencia la conclusión se revela clara: la inmensa mayoría de los textos historiográficos blanquean, niegan o silencian los aspectos que pudieran ensombrecer la imagen positiva del expresidentes republicano. Aspectos controvertidos como la toma del poder, las incautaciones de bienes a los españoles de la zona republicana, el expolio del Patrimonio, la entrega de las reservas de oro español a una potencia no democrática como era la Unión Soviética de Stalin sin apenas dar cuenta de tan trascendente decisión, el conocimiento y justificación de la desaparición de Andreu Nin, el terror practicado sobre otras fuerzas políticas, sobre todo al final de la Guerra, los costes en vidas y miserias producto de la política de alargar la guerra para enlazarla con la futura guerra europea, la huida al final de la guerra dejando en la estacada a miles de izquierdistas y comunistas, las peleas entre Negrín y Prieto por hacerse con el tesoro español que el primero había enviado a Méjico en el yate Vita, y otros argumentos, puestos de manifiesto por la historiografía crítica, son o ignorados y silenciados, o combatidos en El País, sin que el lector pueda hacerse una idea de las sombras que rodean a su figura, y sólo de  las luces de un personaje que en opinión de numerosos historiadores fue el hombre de Stalin en España. No faltan las casos de alabanza hiperbólica, como ése en el que en medio de la represión contra la Iglesia es presentado como partidario de la libertad religiosa, ése otro en el que aparece como un precedente de la Transición y de la Comunidad Europea o aquel en el que se le compara a Churchill.


[1]El País publicó su primer número el 4 de mayo de 1976.

[2] “Juan Marichal ante su biografía de Negrín”, El País, 21 de junio de 1977

[3]“ Cit. en eldiario.es, 1 de noviembre de 2013. Disponible en Internet: http://www.eldiario.es/cultura/grandes-perdedores-Diccionario-Biografico_0_191781684.html

[4] Vidal C., Libertad Digital, 13 de febrero de 2012. Disponible en iternet: http://esradio.libertaddigital.com/es-la-manana-de-federico/2012-02-13/cesar-vidal-demuestra-que-negrin-era-el-hombre-de-stalin-en-espana-1276449985/

[5] “Revelaciones sobre el encargo a Picasso para pintar el “Guernica”, El País, 12 de febrero de 1983

[6] El País, 27 de febrero de 1981

[7] Carta de Max Aub a Luis Araquistáin sobre el pago del Guernica y balance de los gastos de propaganda, reproducida en: Malgat,  G.: Max Aub y Francia o la esperanza traicionada. Renacimiento, 2007, p. 61.

[8] De la Puente, J., El Guernica. Historia de un cuadro, Silex,  1987, pp. 77-78

[9] Así, el 28 de mayo de 1978, el hijo de Negrín declara que nunca ha tenido apetencias políticas, y el 27 de Noviembre de 1980 se publica la noticia del recibimiento por parte de ese hijo de la investidura doctor honoris causa de Barcelona.

[10] El artículo se titula “Juan Negrín”.

[11] Entrevista a Stanley Payne, Elmundo.es, “encuentros digitales”, 27 de noviembre de 2006: “-¿Qué opina usted de la polémica desatada entre historiadores, como Pío Moa y los libros que se han publicado en su contra?-He hablado mucho sobre esto. El revisionismo de Moa es muy original e importante. Y en España parece que hay un rechazo a cualquier discusión o debate en torno a estos temas.”

[12] Moa, P. Libertad Digital, 19 de Septiembre de 2003. Disponible en internet http://www.libertaddigital.com/opinion/ideas/a-vueltas-con-negrin-1276201792.html

[13] “La artista de la República”, El País 30 de abril de 1990

[14] “El hijo del último jefe del gobierno republicano reclama una reparación por el despojo franquista”, El País, 10 de mayo de 1994

[15] Jiménez Losantos, F. El Mundo, 1 de junio de 1997.

[16] Moa, P. “Realizaciones financieras de Negrín”, Libertad Digital, 26 de Septiembre de 2003. Disponible en Internet http://www.libertaddigital.com/opinion/ideas/realizaciones-financieras-de-negrin-1276202493.html

[17] Payne, S., El problema de Negrín, La revista de libros, nº 151-152, julio-agosto de 2009

[18] Moa, P. “El Vita como paradigma”, Libertad Digital, 19 septiembre de 2006, Disponible en Internet http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/el-vita-como-paradigma-1469/9.html

[19] El País,  25 de enero de 2008

[20] “Es leer los papeles del abuelo y se me pinza la espalda”, El País, 4 de febrero de 2008

[21] “Una decisión inhumana que alarga la tortura de las familias”, El País,  8 de noviembre de 2008

[22] “El Supremo rechaza la petición de investigar el franquismo”, El País, 4 de diciembre de 2008

[23] “Carmen Negrín demanda a España por inacción”, El País, 20 de julio de 2010

[24] Martín Rubio, A.D.  Paz, piedad, perdón y…verdad. Madrid, 1997, p. 379

[25] Payne, S. En defensa de España: desmontando mitos y leyendas negras. Barcelona, 2017, p. 199.

[26] “… (la guerra) de Finlandia…no fueron menos sangrientas (que la de España) sobre todo en lo que se refiere a la represión, como tampoco las de Italia y Francia, no digamos Yugoslavia, durante la Segunda Guerra Mundial”. Moa, P., El derrumbe de la II República y la Guerra Civil, Madrid, 2009, p. 634

[27] “La última palabra de Juan Negrín”, El País, 16 de noviembre de 2008

[28] Bolloten, B. La Guerra Civil española. Revolución y Contrarrevolución.  Madrid, 1989. Especialmente en la parte II, “El auge de los comunistas”, en la parte V, “El triunfo comunista” y en la parte VIII, “Culmina la influencia comunista”.

[29] Thomas, H. Historia de la Guerra Civil Española. Barcelona, Circulo de Lectores, 1976, pp. 759-762

[30] “No sé si hoy mi abuelo habría aceptado el carnet…” El País, 25 de octubre de 2009

[31] “Los Centelles se niegan a dejar copia del archivo en Cataluña”,  El País, 2 de diciembre de 2009

[32] “El archivo de Negrín vuelve del exilio 74 años después”, El País, 14 de diciembre de 2013

[33] “Un humanismo solidario”, El Pais,  23 de enero de 1990

[34] El País,  31 de marzo de 2002

[35] Como la carta al Director de 10 de diciembre de 2008 titulada “Negrín, un patriota”.

[36] “Juan Negrín y la Residencia de Estudiantes”, El País, 29 de diciembre de 1992

[37] “El problema insoluble de Juna Negrín”, El País, 9 de septiembre de 1996

[38] Payne, S., 40 preguntas fundamentales sobre la Guerra Civil, Madrid, 2006, p. 275.

[39] El País,  6 de julio de 2003

[40] Bolloten, B., La Guerra civil española. Revolución y Contrarrevolución. Madrid, 1989, p. 278

[41] “El historiador Ricardo Miralles defiende la figura del político Juan Negrín, `el gran desconocido´”, El Pais, 17 de septiembre de 2003

[42] El Pais, 20 de septiembre de 2003

[43] De la Cierva, R. Historia esencial de la Gyuerra Civil española. Punto 14. Disponible en Internet: http://perso.ya.com/rpmg/cga/libcomhis/node97.html 

[44] Saborit dice de Besteiro que  “su odio al comunismo y su desprecio por el terror revolucionario hicieron que subestimara la represión nacionalista y la evolución del “franquismo” durante la guerra”. Thomas, H., La Guerra Civil Española, Madrid,  pp. 996-997

[45] De la Cierva, R,, Historia actualizada de la Segunda República y la guerra de España, Madrid, 2003, pp. 486-487

[46] Payne, S., 40 preguntas… op. cit., pp. 382-385

[47] De la Cierva, R., Historia actualizada…. op. cit., pp. 641-642

[48] Payne, S. Revista de Libros nº 151-152 julio-agosto 2009

[49] “Preston: Si aun hay dos Españas, son la que vive bien y la que vive mal”, El País, 2 de diciembre de 2014

[50] Payne, S.,  40 preguntas fundamentales…op. cit., pp. 410-411

[51] Fernandez Barbadillo, P. Libertad Digital 21 de marzo de 2012 , “El golpe contra el gobierno comunista de Negrín”. Disponible en Internet: http://www.libertaddigital.com/opinion/historia/el-golpe-contra-el-gobierno-comunista-de-negrin-1276239991.html

[52] Tusell, Javier, Historia de España en el siglo XX, Madrid, 1998 pp. 471-472

[53] De la Cierva, R. Historia actualizada de la II República y la Guerra de España. 1931 1939. Madrid, 2003, p. 1162.

[54] El País, 9 de octubre de 2006

[55] “El PSOE rehabilita a Juan Negrín”,  El País, 22 de junio de 2008

[56] Alvarez, S., Negrín, personalidad histórica: biografía,  Madrid, 1994, p. 163

[57] Moa, P. “Los mitos…” op. cit., pp. 441,442, 444 y 445

[58] Payne, S. Revista de Libros nº 151-152 julio-agosto de 2009

Reseña del libro «1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular» de Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, Barcelona, Espasa, 2017.

Las elecciones de febrero de 1936 tuvieron una importancia decisiva en el desarrollo de la Historia de España. Dado que sus resultados no fueron publicados nunca y que poco después el país evolucionó hacia su peor tragedia, la Guerra Civil, su tratamiento ha sido un asunto muy controvertido desde el punto de vista de la historiografía.

En el año 1971, Javier Tusell elaboró lo que se considera el estudio de mayor rigor sobre Las elecciones del Frente Popular, hasta la aparición del libro que hoy reseñamos. Ya en el prólogo, Seco Serrano recuerda la violencia de la campaña, y el Propio Tusell le dedica un capítulo al fraude electoral. Antes del estudio del equipo de Tusell, ya se habían producido algunos precedentes al respecto. El régimen franquista, desde un puesto de vista partidista, y para demostrar la legitimidad de la insurrección de 1936, había realizado un famoso informe titulado Dictamen sobre ilegitimidad de poderes actuantes el 18 de julio de 1936 (Madrid, Ministerio de Gobernación, 1939). Y en el plano historiográfico, probablemente el primer estudio falto de sectarismo que trató las irregularidades de aquellas elecciones fue obra del hispanista francés Jean Bécarud (La Segunda República Española, Madrid, Taurus, 1967, capítulo 5). Aunque, por su parte, Hugh Thomas también se refirió a algunos aspectos del fraude electoral en La Guerra Civil española, edición de 1976. Todos estos estudios tuvieron las limitaciones de fuentes propias del contexto de la dictadura franquista. No es el caso de este primer estudio exhaustivo y riguroso del libro que nos ocupa, realizado en base a la investigación de todas las fuentes disponibles.

La mención más conocida respecto a las adulteraciones electorales de 1936 la hizo ya en aquellos días el presidente de la República Alcalá Zamora. Hasta 1977 no se publicaron unos recuerdos que en realidad fueron reescritos posteriormente, debido al robo de las verdaderas Memorias a principios de la Guerra Civil. En ellos se habla de las irregularidades y violencias ejercidas en el recuento de los votos, algo que volvió a ser ratificado cuando se publicaron esas Memorias recuperadas bajo el título de Asalto a la República (Madrid, 2011). En ellas Alcalá Zamora se manifiesta varias veces sobre los “abusos, falsedades y coacciones” que resucitan a candidatos derrotados de la izquierda  (pags 205, 225, 231, etc.).

De partida, todos los historiadores admiten que la diferencia en el resultado final de votos entre izquierdas y derechas no fue superior al 1% , aunque hay que recordar que el sistema electoral imperante premiaba de forma contundente al partido ganador. Por eso era tan importante esa parte del proceso, el recuento oficial, además de esa segunda vuelta electoral en los distritos que faltaban, por cierto, todos de carácter conservador.

El contexto político en el que se desarrollaron las elecciones fue el resultado de la situación de polarización, violencia y exclusivismo del adversario, propios del segundo bienio republicano. Al estudio de ese clima de violencia dedican Álvarez Tardío y Villa el primer capítulo de su libro, especialmente a la violencia que trajo la insurrección socialista de 1934, una acción dicen nuestros autores, que nada debía extrañar en el PSOE de entonces, dada su retórica y comportamiento de esos meses. En realidad, dicen Tardío y Villa, lo decisivo para entender la polarización posterior fue que los republicanos de izquierdas no condenaran rotundamente esa insurrección escudándose en que los lerrouxistas habían permitido la llegada de los enemigos de la República al Gobierno. Lejos del arrepentimiento y la autocrítica de ese comportamiento violento por parte de la izquierda, el extremismo continuó en las elecciones de febrero de 1936, hasta el punto que fueron concebidas por las izquierdas como la posibilidad de la victoria que no pudieron conseguir en octubre de 1934. 

En ese contexto de violencia, los autores explican la formación del Frente Popular, compuesto por los mismos partidos que se habían levantado contra la República unos meses antes, y después analizan la campaña más virulenta de la Historia española, con 41 muertos en incidentes, la inmensa mayoría iniciados por simpatizantes o militantes de la izquierda.

La parte más importante del libro estudia el proceso electoral del 16 al 20 de febrero, fecha del escrutinio. Si bien la jornada electoral del 16 de febrero fue pacífica -hay que decir que gracias a la contundente vigilancia de las fuerzas del orden- sí que hubo motines izquierdistas, algunos choques entre activistas y rupturas de urnas. Pero donde de verdad se producen las irregularidades y el fraude es en el recuento. Hasta ahora se pensaba que durante esos días había habido la lógica alegría de la celebración electoral por parte de las izquierdas. Este trabajo lo que descubre pormenorizadamente son las presiones callejeras, los motines urbanos y las coacciones izquierdistas que obligaron a la dimisión gubernamental, al nombramiento apresurado de Azaña como Presidente y de las nuevas autoridades frentepopulistas, y a la postre, al fraude. El libro estudia también el ambiente de intimidación izquierdista en la segunda vuelta de las elecciones del 1 de marzo, la actuación irregular de la Comisión de Actas y la arbitrariedad y violencia contra las derechas en las nuevas elecciones en Cuenca y Granada el 3 de marzo.

En efecto, tras el anuncio de la victoria del Frente Popular en las grandes ciudades, los motines y revueltas izquierdistas originaron la espantada del Presidente encargado de las elecciones, Portela Valladares, y su sustitución por Azaña, quien puso al frente de los gobiernos provinciales a miembros del Frente Popular que fueron los encargados de culminar el proceso electoral. Pues bien, algunos de estos gobernadores falsificaron los resultados, como los de La Coruña y Cáceres y otros, ya mencionados por Alcalá Zamora en sus Memorias. La segunda vuelta se celebró en medio de alteraciones del orden producidas por los amnistiados de la insurrección del 34 y la toma ilegal de muchos ayuntamientos. Después tuvo lugar la actuación coactiva e ilegal de la Comisión de Actas en el sentido de quitar escaños legítimos a conservadores y otorgárselos a los frentepopulistas. Y por fin la arbitrariedad y violencia ejercida contra las derechas en las nuevas elecciones de Cuenca y Granada, las cuales prácticamente desaparecen de la escena política. Todo ello hace cuantificar  a los autores del libro en unos 50 escaños ilegales para el Frente Popular en todo el proceso. Esto convirtió un virtual empate entre izquierdas y derechas en una victoria aplastante para las primeras. Lo que Alcalá Zamora había dicho en sus memorias, quedaba ratificado en este estudio.

Ha habido algunas objeciones a las tesis de este trabajo. Por ejemplo la de Enrique Moradiellos, que publica un artículo on line en Revista de Libros, en el que en resumen admite que hubo violencia y que puede que entre 35 y 40 escaños fueran a manos del Frente Popular de manera fraudulenta, pero eso, según Moradiellos, no fue tan decisivo como para invalidar la “limpia” victoria del Frente Popular, ni puede justificar el 18 de julio.  Esto último no lo pretende este  estudio, tal como lo manifiestan sus propios autores, que se limitan al estudio exhaustivo de las fuentes. Tampoco Eduardo Ros en su estudio sobre Las elecciones del Frente Popular (disponible en Internet) admite fraude electora generalizado a favor de la izquierda. Más bien dice que mientras se produjo el primer recuento estaba de presidente Portela, y por tanto el fraude, en todo caso, se inclinó a la derecha. Admite en cambio fraudes favorables a la izquierda en provincias concretas. Dice que el resultado después del recuento y de la Comisión de Actas no hubiese variado mucho de los resultados finales que se han venido publicando, pero sobre todo afirma que el vuelco de 50 diputados a favor de la izquierda es inverosímil. Llega a afirmar que el asunto del fraude electoral de 1936 fue un ardid del Presidente Alcalá Zamora para ensuciar las elecciones porque sabía que iba a ser destituido y de esa forma podría conseguir la nulidad de las mismas.

Una parte de la historiografía llamada progresista ha preferido el silencio, eludir el debate sobre este decisivo libro, algo habitual en el sector cuando se trata de afrontar la destrucción de mitos muy enraizados en su imaginario. A algún otro, como al socialista Santos Juliá, le es más fácil la descalificación y el asociar estos  trabajos a “la derecha más rancia”, que hacer frente a un trabajo tan riguroso. De hecho, su reseña de El País al respecto, adolece de errores imperdonables.

El trabajo de Álvarez Tardío y Villa está redactado de manera objetiva y sobria, sin asomo de provocación y aportando una documentación amplia y demoledora.

a

Cercas y la tercera España (10 de octubre de 2019)

Parece mentira que un escritor de la talla de Sánchez Mazas (falangista, creador junto a Foxá y Ridruejo del Cara al Sol, y padre de los Sánchez Ferlosio) fuese conocido gracias al protagonismo anecdótico que le dieron en Soldados de Salamina dos autores de izquierda, Trueba y Cercas. La razón, dice Trapiello, es que los escritores del bando nacional han sido silenciados en estos 40 años.

Precisamente Javier Cercas ha escrito en un reciente País Semanal una columna titulada “El timo de la tercera España” que contiene todos los autoengaños (seamos piadosos) que viene sosteniendo la izquierda sobre la guerra. Para Cercas las cosas están claras, la República era una democracia, imperfecta, pero democracia al fin y al cabo. Hubo un golpe de estado contra ella, por lo tanto, no cabe equidistancia, tienen razón los que defendieron esa República (aunque algunos no fueran demócratas), no sus atacantes. Lo de la tercera España es un timo.

En realidad, la República, desde el principio, fue un régimen diseñado contra el centro derecha. Llegó tras un golpe militar fracasado y después de unas elecciones municipales que ganaron los monárquicos. Su Constitución fue sectaria, no acordada por todos como la actual de 1978, su Ley de Defensa de la República practicó la peor censura de prensa habida, y se quemaron iglesias al mes de su proclamación ante la pasividad oficial. Tras la derrota electoral del 33, los socialistas y separatistas se levantaron en armas (1300 muertos), y más tarde, las izquierdas dieron un pucherazo coactivo en las elecciones del 36. Durante aquella primavera roja, hubo cientos de muertos y encarcelados, la gran mayoría de derechas. Por entonces todo el mundo quería la guerra civil, en especial el gobierno frentepopulista que ocultó a los asesinos del jefe de la oposición, Calvo Sotelo. ¿A eso llama democracia Cercas? Payne dice que la derecha española fue la que más tiempo aguantó del mundo un embate revolucionario. Al final, media España no se resignó a morir a manos de la otra (Gil Robles).

¿Existió la tercera España? Sí: el republicanismo moderado de Lerroux, la legalista CEDA de Gil Robles (sin milicias armadas como las izquierdas), Melquíades Álvarez, el socialista Besteiro, muchos intelectuales y el grueso de la población. Todos fueron desbordados por el extremismo.

La peor parte (Viva Cádiz del 3 de octubre de 2019)

Este verano en La Concha, en San Sebastián, deseé encontrarme a Fernando Savater para haberle dado un abrazo, aunque no lo conozco en persona. Para mí, Fernando es un referente moral: lo recuerdo con ese grupo de valientes (Rosa Díez, María San Gil, etc.), concentrándose durante años tras cada atentado de ETA, al principio solos, pero más tarde, rodeado de miles de personas. Todo ello desde una desacomplejada y necesaria posición de izquierdas a favor de la Constitución y de la bandera nacional.

Pues bien, tras leer “La peor parte”, su reciente libro, mi afecto por él ha crecido, si cabe. Se trata de un homenaje que Fernando le dedica a su mujer, Pelo Cohete, muerta de un cáncer de cerebro en 2015. El texto es un enternecedor canto de amor, hasta el punto de confesar que sus libros los escribía por y para ella, por lo que asegura que ya no escribirá ninguno más. Pero el libro es muchas más cosas: una recreación de los momentos felices vividos juntos, una descripción de la enfermedad y muerte de Sara y algunas pinceladas políticas sustanciosas (Savater se declara aún menos partidario de Pasionaria que de Franco). Pocas veces un autor español -los anglosajones son otra cosa- desnuda sus debilidades tan descarnadamente cuando escribe sobre sí mismo como Savater (quizás Juan Goytisolo en “Coto Vedado”). De nuevo ahí muestra un arrojo descomunal -también cuando manda a tomar por c. a la Universidad vasca y otras instituciones-.

Para el lector gaditano, el libro tiene un interés extra. Savater cuenta que su grupo fletó un autobús (el primer bus político en España, idea de Sara), para ir explicando la situación del terrorismo vasco por toda España, hasta llegar a su destino, Cádiz. Al respecto, Savater dice: “…donde realmente la población se volcó y mostró un entusiasmo que nos emocionó a todos los expedicionarios fue en Cádiz. Desde que llegamos…las muestras de interés y afecto fueron constantes. Y el acto de cierre de nuestro viaje en el precioso escenario de San Felipe Neri, tan cargado de remembranzas constitucionales, fue reconfortante para quienes más habían sufrido y para los que tantas veces nos habíamos sentido algo olvidados por el resto de nuestros compatriotas”.

Yo viví aquel emocionante hito junto a unos viejos amigos reencontrados. Fuera, las calles rebosaban de gente que no cabía.

Pesebres

En estos días se anuncian nuevas contrataciones en el Ayuntamiento. La vida cambia pero el enchufismo de la izquierda sigue. La cuestión me da pie a improvisar algunos modelos de pesebre habidos en Andalucía en los últimos 40 años de socialismo (lo que no quita para que la derecha haya hecho lo mismo, aunque en mucha menor medida. En Andalucía el socialismo ocupó la sociedad civil impunemente: a pesar del enchufismo generalizado, el único que ha pagado es un político no socialista, Pacheco).

Todo empieza en los 80, cuando se considera que hay que neutralizar el estado franquista con “técnicos” de izquierdas, los cuales entran en masa, especialmente en las Diputaciones. Algunos ahí siguen.

Un clásico del pesebrismo ha sido el de periodistas, que tras hacer méritos (quizás inadvertidamente) en un medio atacando a “la derecha” reciben la esperada (o tal vez no) recompensa  de ser llamados por un político progre para su gabinete de prensa. Una variante de este modelo, próxima al virtuosismo, es la de terminar formando parte de algún órgano colegiado autonómico perfectamente prescindible o dirigiendo un medio público en plan sectario (tipo Rosa María Mateo). Ahí el sueldo se dispara. Paga el contribuyente.

Otro tipo frecuente de pesebrismo es el de ciertos arquitectos, siempre vinculados a proyectos de diversas administraciones. Entre los profesionales orgánicos de educación abunda el patrón de los huidos de la tiza en pos de un puesto burocrático.

Miro con benevolencia el ejemplo de los ex PC pasados al socialismo con cargo, tal vez porque fueron compañeros de fatigas y porque se jugaron el tipo cuando procedía. Aquel PC por la reconciliación de antes del 75, fue un partido de verdaderas élites llamadas a dirigir la sociedad.

Respecto a la Universidad, alguien (¿un extraterrestre?) debería hacer una tesis titulada: “Endogamia universitaria: parejas y amigos”. Ahí lo dejo.

No entro en el pesebrismo de libros, videos, conferencias y viajes financiados con dinero público. Ni en el ostracismo de los no allegados a la izquierda.

Por último, me supera, por su complejidad psiquiátrica, el modelo de intelectual orgánico socialista de toda la vida, que ya jubilado, se pasa a Podemos.

P.D. No se cuestiona, en general, la valía de nadie, sino el sistema, y el ventajismo profesional de los mismos nombres de siempre.

Cádiz, la capital con más rentas de Andalucía

El INE acaba de situar a Cádiz capital en el primer lugar en rentas medias por hogar en Andalucía. Esta es la conclusión más significativa para Cádiz de su último informe. En realidad, esto es algo que viene siendo así desde hace décadas, aunque asombrosamente pocos lo saben en la ciudad. El ranking de renta por hogar en las capitales andaluzas es el siguiente: Cádiz 29745, Sevilla 29494, Jaén 29411, Granada 28851, Córdoba 27823, Málaga 26673, Almería 26510. Huelva 26098 y Jerez 23897. La renta media en España es de 25072, lo que eleva a la capital gaditana muy por encima de esa media. Respecto a las grandes ciudades, Cádiz supera a Zaragoza, casi iguala a Valencia, aunque queda lejos de Madrid y Barcelona, las más ricas En resumen, su situación no tiene nada que ver con su infundada fama de pobreza.

En cuanto a rentas por persona, la ciudad de Cádiz sólo es superada por Granada, una noticia que ha sido resaltada en la capital granadina, como es lo normal. La buena situación de Cádiz en cambio se esconde (o se desvía con datos anecdóticos), quizás porque a algunos creadores de opinión influyentes les cuesta dar unas cifras que desmienten lo que han venido defendiendo desde hace años: la ruina de Cádiz, una creencia que se ha instalado en el imaginario colectivo. El nuevo informe por distrito ha permitido conocer también que algunos barrios de Cádiz están entre los de mayor renta. Bahía Blanca (61278) y otros, superan a Los Remedios (43406) y Nervión (41190), los más ricos de Sevilla.

Este informe además cuestiona otros mitos. Uno, las rentas altas no han abandonado del todo Cádiz para irse a Vistahermosa, Valderagrana o Roche. Dos, las pensiones no contribuyen a las altas rentas, como se cree, sino el trabajo. Los pensionistas provienen de los barrios más pobres. La renta alta de Cádiz viene de los profesionales, de los propietarios urbanos y del doble sueldo funcionarial. Tres, el envejecimiento que se predica de Cádiz es relativo. La edad media de la capital gaditana coincide con la edad media de España, en torno a los 45 años,  aunque sí es superior a su entorno. Pero es que, como se estudia en Geografía urbana, el envejecimiento es un problema consustancial al desarrollo: Suiza tiene de edad media 54,9 e Inglaterra 53,5. En cambio Rumanía tiene 33,3 y Marruecos 31,0.

Sobran aparcamientos (de ellos)

Según nuestro gobierno municipal la ciudad ha mejorado su “movilidad y sostenibilidad” tras la puesta en marcha del carril bici. La pregunta es ¿quién ha mejorado la movilidad? La exigua minoría ciclista de la ciudad, sí, pero para el grueso de la población la cuestión no está clara. De momento, a los estudiantes de fuera de la ciudad que eligen compartir coche como forma menos desesperante de llegar al anillo universitario, se les ha dicho que de coche nada. Que vayan andando, en bici o en bus. Pero entonces, ¿qué hacen, se bajan en la estación de ferrocarril, o peor en la de autobuses, y luego hacen un maratón hasta La Caleta? Ya se sabe que, según la doctrina oficial socialdemócrata, el coche es facha y la bici y el transporte público son “progresistas”, y que esa doctrina es muy de decirnos cómo debemos movernos (mejor estabulados), y en general cómo vivir, pero hay cosas que no cuelan. El autobús gaditano, sobre todo el de barrio, hace recorridos interminables en el tiempo. Llegar desde Cortadura hasta el Parque en autobús lleva unos 45 minutos, y en horas punta, mucho más. Además, los trayectos transversales son casi inexistentes. Ese modelo de “movilidad” sí que es “insostenible” para una persona ocupada.

Es verdad que el tráfico venía siendo asfixiante desde hace años, especialmente en verano. Pero ahora, desde que el carril bici ha quitado un sentido a lo largo de la franja marítima, la avenida se ha colapsado más, y se nota; sobre todo lo nota el lento transporte público, ése en el que no veo nunca a los progres que imparten doctrina.

Otra cuestión derivada es el aparcamiento. Hasta ahora, los defensores del carril bici minimizaban las cifras que se daban de pérdida de parkings alegando que no eran rigurosas. Bueno, por fin el gobierno municipal reconoce que se han perdido oficialmente nada menos que 1359 aparcamientos. La información es confusa, pero al final se dice que por otro lado… ¡Se han creado 1778 plazas! Eso sí, en Loreto, Puntales, Zona Franca, etc. ¿Qué esperan, que vayamos a aparcar por allí y tomemos luego el bus? ¿Más maratones? ¿Nos toman por tontos?

Lo he dicho otras veces. Oxford tiene una cultura ciclista ancestral, con miles de usuarios. Pero al ser tan estrecha (como Cádiz) tiene una línea en la calzada para ellos, no un carril bici.

La URSS también invadió Polonia

En estos días se recuerda el 80 aniversario del comienzo de la II Guerra Mundial con  la entrada de los alemanes en Polonia. Pocos sin embargo tienen presente que Polonia no fue invadida sólo por Hitler sino también por Stalin. Se trata de la omnipresente e ignara doble vara de medir respecto a dos ideologías en apariencia muy contrarias, el fascismo y el comunismo, pero en la práctica parecidas.

La doble invasión ruso-germánica fue posible gracias al asombroso pacto de no agresión que el 23 de agosto de 1939 habían firmado Mólotov y Ribbentrop, cuyos protocolos secretos estipulaban también el reparto de Europa del este. Como resultado, Hitler se vio con las manos libres para atacar a occidente y Polonia fue esclavizada por dos potencias totalitaria. Además sufrió la atroz matanza de Katyn, en la que más de 22000 oficiales polacos fueron asesinados. La masacre fue perpetrada por Stalin y no por los nazis, como se creyó interesadamente durante muchos años, para no molestar a la URSS. El exterminio en masa y las mentiras sobre Katyn, recuerdan a otra matanza (la peor) de nuestra guerra incivil: Paracuellos. El pacto ruso-germánico salió a la luz con Gorbachov, en 1989, y fue expuesto públicamente por Yeltzin en 1995. Hoy, Putin lo guarda de nuevo a buen recaudo. 

Como consecuencia de este pacto, la alianza antifascista promovida por los comunistas antes de 1939, que incluía a socialistas y burgueses democráticos, y que se había practicado en España durante la guerra como mera táctica, se convertía ahora en la guerra de clase contra clase. Stalin volvía a despreciar a las democracias europeas consideradas al mismo nivel que los países fascistas. Durante los dos años de pervivencia del pacto nazi-comunista, la resistencia francesa fue obra de la derecha, Stalin miró para otro lado mientras los comunistas alemanes y austríacos eran exterminados en los campos nazis, los españoles exiliados eran apresados por las SS sin amparo alguno y la propaganda comunista francesa saludaba la entrada del ejército nazi en París. Los comunistas españoles se mostraron muy decepcionados, pero Pasionaria, Uribe y otros dirigentes estalinistas ensalzaron el pacto. El socialista Negrín también.

Todo cambiaría en 1941, cuando Hitler invadió la URSS y los comunistas volvieron al “antifascismo”.

De nuevo, Carmen Calvo (Viva Cádiz 18 de julio 2019)

Los años pasan pero Carmen Calvo -la del dinero público no es de nadie- sigue dando tardes de gloria con sus desbarres intelectuales. El domingo dijo que la causa feminista pertenece en exclusiva al socialismo y que el machismo es propio de la derecha.

No es así. La lucha por los derechos civiles de la mujer fue comenzada en el mundo anglosajón liberal, no en el jacobino francés ni en el socialista ruso. Tiene su origen en los Estados Unidos, en el estado de Wyoming, pero también en Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Especial importancia adquirieron la lucha de las sufragistas inglesas a principios de siglo. Las sufragistas exigían igualdad ante la ley, sufragio para la mujer, derecho de propiedad en igualdad al hombre, liquidación de la tutela, etc. es decir, leyes civiles iguales para todos, algo muy diferente a las leyes socialistas que favorecen a las mujeres en detrimento de los hombres, que es lo que hoy se impone.

La principal activista en favor del sufragio británico, Emmeline Pankhurst, de Manchester, en su primer intento por entrar en política fue rechazada por los laboristas, por ser mujer. Acabó como candidata del Partido Conservador. Fueron estos conservadores los que aprobaron la igualdad en edad de voto para hombres y mujeres, 21 años (antes las mujeres no votaban hasta los 30).

En la España republicana, la verdadera defensora del voto de la mujer fue Clara Campoamor, una liberal, no socialista, que tuvo que exiliarse en la guerra incivil porque no estaba bien vista ni por franquistas ni por izquierdistas. Fue ella la que consiguió por dos veces que las Cortes aprobaran el voto femenino en contra de muchos socialistas, entre ellos de Prieto, que se marchó enojado de la votación por el resultado favorable a la mujer. Azaña calificó de “tontería” el sufragio femenino. La izquierdista Margarita Nelken votó en contra, al igual que la diputada del PSOE, Victoria Kent.

En los años 60 la bandera del feminismo fue retomada por la New Left americana (marcusiana) que la extendió por el mundo. Como dice Escohotado, el marxismo cultural, contrariado, tras perder por KO la batalla para el que fue fundado, la del proletariado redentor, buscó otras formas de “lucha” (o de odio social), que están consiguiendo implantar privilegios y leyes discriminatorias a favor de la mujer.

La situación del Cádiz

Antes que nada se debe resaltar ese ascenso histórico del filial del Cádiz que por primera vez ha subido a Segunda B. Creo que con el tiempo valoraremos de forma adecuada este magnífico logro que nos pone a la altura de los mejores clubs de España, todos ellos con filiales en esa categoría.

En el Cádiz actual sin embargo las cosas pintan de un color menos brillante. Debo aclarar que no conozco las interioridades del club, por lo que opino como un aficionado ajeno a los intereses de unos y otros.

La afición valora lo realizado hasta ahora, pero este año está ya algo defraudada. Es la tercera temporada que se repite la misma historia: hemos estado todo el curso en lugares de “play off”, y al final, en los últimos partidos, el equipo cambia: ya no sale a morder arriba, que es la clave de este Cádiz, transmite inseguridad e inoperancia, y finalmente es apeado de la liguilla a Primera. En esta temporada en concreto, en las últimas 8 jornadas obtuvimos 6 empates y 2 derrotas. Todo el mundo lo veía venir: íbamos a quedar fuera. ¿Cosas del futbol? ¿Nervios finales? ¿No se desea subir?

Los hechos nos dicen que el Cádiz se ha estabilizado gracias a las plantillas de la época Pina-Cordero y a los ingresos conseguidos por la venta de jugadores de esa era, como Aridane, Alvarito, Manu Vallejo, Aitor García, y posiblemente Brian (incomprensible su apartamiento por parte de Cervera). En cambio, los nuevos fichajes no han dado el resultado esperado, salvo Machís, que nos ha dejado con la miel en los labios por no haberlo podido disfrutar durante más tiempo.

Los mejores del Cádiz se van, Manu, Machís y Jairo, y de momento no aparecen futbolistas con talento, que son los que el cadismo aprecia y demanda. Se tiene la sensación de que ha entrado un dinerito en el club que podría dar unos frutos que no acaban de llegar.

A Cervera siempre le estaremos agradecidos, pero esta temporada se le ha visto tenso. Ha usado más la fuerza que el talento. Aketxe o Alex han jugado menos en detrimento de otros jugadores más fuertes que por cierto la afición desea que se marchen, según la encuesta de La Voz. El Cádiz ha abusado del patadón desde la defensa.

Con Pina-Cordero las cosas siempre habían ido muy bien, objetivamente. Ahora hay incertidumbre. Sin embargo habrá que dar un voto de confianza al nuevo proyecto.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies