La mejor idea del mundo. Salvador Sostres.

Los disturbios americanos tienen que ser reprimidos como cualquier otro acto vandálico. Severamente reprimidos tal como los policías que mataron a George Floyd han sido arrestados y tienen que ser juzgados y asumir la responsabilidad de lo que hicieron. De fondo, es un linchamiento el trato que cierta servidumbre mediática da al presidente Trump, un linchamiento que Twitter fomenta y una vez más la izquierda trata de negar la dignidad de los que discrepan. El presidente de los Estados Unidos acierta cuando dice que tras el pillaje llegan los disparos. Y no es una incitación al odio sino una realidad. La realidad del mundo libre y de las sociedades avanzadas en que la Ley y el Orden prevalecen y con ellos la libertad. El mayor enemigo de la libertad no es ni siquiera la tiranía, sino el caos. Que Twitter tenga la poca vergüenza de acusar a alguien de odio, cuando esta red social ha inventado el linchamiento moderno y las más abyectss formas de mentira y de hostigamiento con que hoy se puede acosar a un hombre inocente; que Twitter pretenda situarse en un plano moral distinto al nuestro, distinto y superior, es una burla, un escarnio, porque en realidad es la más siniestra cloaca de nuestra era, y en la que habitan los más despreciables seres propagando su miseria como matones de barrio. Es muy de la izquierda ser los mayores asesinos de la Historia y dar lecciones de pacifismo. También acierta el líder del mundo libre cuando da trato de terroristas a los Antifa. El supuesto antifascismo es una forma de fascismo, tal vez la forma de fascismo más violenta y estúpida que hoy conocemos. Twitter y los Antifa se parecen. El pillaje y Twitter son lo mismo. Poner a cada cual ante las responsabilidades de sus actos es lo que hacen los países libres. Si Twitter quiere dar lecciones tiene que estar preparado para cuando vayamos a reclamárselas. Si alguien se toma la justicia por su mano ha de encontrarse de frente al Estado. El pillaje no tiene nada que ver con un conflicto racial y es fascista -o antifascista, que es exactamente lo mismo- justificar a quienes lo llevan a cabo. Es reírse de los negros tomar sus problemas, sin ningún afán por resolverlos, para atacar a al presidente Trump. Los que lo hacen son unos racistas que usan el dolor ajeno como carnaza, porque al final todo mundo sabe que cuando mayores sean los disturbios mayor será el castigo que recibirán sus protagonistas. Es mezquino y bajo azuzar a los desgraciados para que se provoquen aún más desgracia. El presidente Trump es un empresario y como todos los empresarios tiene una motivación personal. La tiene en Twitter, la tiene con los Antifa y la tiene en su concepción ordenada del mundo. Pero como también sucede con todos los empresarios de éxito, sus intereses personales coinciden con los intereses de la Humanidad, y la riqueza y puestos de trabajo que con sus empresas ha creado son una metáfora de lo que para la democracia y la libertad resulta que la cloaca de Twitter tenga que asumir la responsabilidad de sus ratas y que los Antifas y demás vándalos sean puestos ante el espejo -y la Ley- de su violencia atroz y sanguinaria. El presidente Trump vive como todos una vida de contradicciones e imperfección y aunque sus modales son peculiares, queda muy poco de la grotesca imagen que la izquierda proyecta de él cuando se aísla la verdad del montón de basura mentirosa. Ningún presidente ha sido tan valiente en la defensa de sus intereses, que son los nuestros. Los Estados Unidos son una idea y continúan siendo la mejor idea que ha tenido el mundo.

Cádiz capital, en el ranking de mayor renta por persona, ocupa el puesto 64 entre las aproximadamente 400 ciudades españolas de más de 20.000 hab.

Esta es la noticia que confirma un año más el Urban Audit del INE, que contradice la fama de pobreza expandida de forma sorprendente desde la propia ciudad a toda España. La renta por individuo es el indicador más significativo del nivel de desarrollo de una comunidad. En lo que respecta al desempleo se confirma de nuevo que Cádiz no es ni la «capital del paro de Europa», ni de España, como suele definirse a la ciudad. Estar en la región de mayor paro se nota, pero hay muchas ciudades por debajo Cádiz.

El alto índice de población de mayores de 65 años que tenemos es propio de capitales avanzadas. BilBao, Coruña, San Sebastián, Gijón, Salamanca o Valladolid por ejemplo, tienen más porcentaje de mayores de 65 que Cádiz, y nadie las resalta como pobres o decadentes. En cambio pueblos como Seseña o Valdemoro (con todos los respetos), apenas tienen personas mayores de 65 (6%). ¿A quien queremos parecernos?.

Casi todas las ciudades avanzadas pierden población. La razón de la pérdida especial de población de la capital gaditana es que tiene una vivienda muy cara, y la tiene porque hay poco suelo y una alta demanda para establecerse aquí (y porque hay dinero para pagar los precios, si no, bajarían). El resultado es que la población se desplaza a la Bahía, donde los pisos son más baratos. También las clases medias altas se van a Roche, Valderagrana o Vistahermosa (Como en Sevilla se van al Aljarafe). Lo importante es que Cádiz es el núcleo de una periferia, la Bahía, que ha crecido en más de 20.000 habitantes.

Aunque la esperanza de vida es similar al entorno, Huelva, Sevilla, etc., es verdad que es el único dato de verdad negativo. Es raro. Pregunto, ¿Se cuentan los fallecidos en el Puerta del Mar, provenientes de la provincia? La pandemia ha afectado mucho menos a Cádiz y a Andalucía (es la región que ha recibido más reservas en el mundo para este verano), así que puede que salgamos en mejores condiciones que otros, como ha demostrado la última bajada del paro, aunque eso está por ver.

El retrato de Cádiz antes del inicio del estado de alarma por el coronavirus

  • Está en el puesto 64 entre las ciudades de más 20.000 habitantes con mayor renta del país 
  • La cuarta por la cola en esperanza de vida 
  • Fuerte envejecimiento en una década
Un grupo de vecinos por la calle en plena desescalada.
Un grupo de vecinos por la calle en plena desescalada. / JULIO GONZÁLEZ

JOSÉ A. HIDALGO

Diario de Cádiz

El retrato de Cádiz está lleno de claros y oscuros si nos apoyamos en las cifras que maneja el Instituto Nacional de Estadística, que acaba lanzar una nueva edición del proyecto Indicadores Urbanos-Urban Audit.

Datos demográficos, sociales y económicos nos pinta una ciudad llena de altibajos; muy por encima en algunos casos en relación con las ciudades de nuestra provincia, y entrando en una peligrosa decadencia en determinadas cifras.

Todas, en todo caso, se refieren a estadísticas datadas en su gran mayoría en el Cádiz de 2019, cuando nadie podía pensar el caos que iba a provocar la pandemia del coronavirus, que aún sufrimos. Sin duda, cuanto este estudio se actualice dentro de un año las cifras habrán ido la gran mayoría a peor en este 2020.

Pozuelo de Alarcón, en Madrid, es la localidad más rica del país, con una renta media anual por habitante de 25.903 euros. En la otra punta, y teniendo en cuenta que este estudio se limita a las poblaciones de más de 20.000 habitantes, está Níjar, en Almería, con 6.755. Aquí Cádiz ocupa un lugar avanzado en la tabla, puesto 64, con 11.697 euros. Entre las capitales andaluzas sólo la supera Granada (12.126 euros), estando así por encima de Málaga y Sevilla. Hay que bajar hasta el puesto 103 para encontrar a otras ciudad gaditana: Algeciras, con cerca de dos mil euros menos de renta que Cádiz. Jerez y Chiclana están por debajo de los 9.000 euros.

El empleo, una de nuestras eternas lacras, iba en descenso. La capital contaba con una tasa del 23,46 (la quinta más alta entre las capitales). Si lo comparamos con el inicio de la década apenas supone un descenso de 2,5 puntos. Pero si nos fijamos en el punto álgido de la pasada crisis la reducción ha sido más que notable pues en 2014 la tasa se había disparado hasta el 39,02%.

Aquí la mayor tasa la da Linares que el año pasado aún mantenía un 30,9% de desempleo. Y en el otro extremo sigue Pozuelo, con el 5,6%. Tras la pandemia todos estos porcentajes se han disparado, especialmente en el sur.

Este peculiar retrato de Cádiz previo al coronavirus en base a sus estadísticas, también se centra en el movimiento de población.

Aquí los números no reflejan nada nuevo respecto a lo que ya vivimos desde hace cerca de tres décadas: la continua pérdida de población y el envejecimiento de ésta.

Alejados cada vez más de los 120.000 vecinos, el INE cuantifica que en 2019 el 23,53% del padrón lo conformaban personas con más de 65 años de edad (hay 10 capitales con un dato mayor). Un porcentaje que casi duplicaba a los menores de 14 años, con apenas el 11,99% (la sexta capital con menos jóvenes)

En la segunda década de este siglo los más veteranos han aumentado de forma considerable. cerca de cinco puntos, frente al descenso de medio punto de los más pequeños. Tantos mayores que a medio plazo van a ser faltas más plazas en residencias para la tercera edad que en guardería en Cádiz capital. El grupo intermedio, entre 14 y 65 años y donde se encuentra toda la clase laboralmente productiva, se queda en el 64,48%, con cuatro puntos menos que a principios de la década de los años diez.

Como en el conjunto del país, la tasa bruta de mortalidad ha ido subiendo poco a poco, de 9,5 a 11,4, aunque presumiblemente el coronavirus incrementará algo esta cifra en Cádiz, donde hasta el momento se han cuantificado diez fallecimientos por la pandemia. Lo cierto es que este aumento se justifica porque cada vez hay personas que llegan a edades más avanzada, aunque nuestra ciudad tiene una de las esperanzas de vida más bajas entre las ciudades incluidas en este estudio: 83,3 años en las mujeres y 77,8 en los hombres. La media llega a 80,7, seis años menos que Pozuelo de Alarcón y la tercera más baja entre capitales. La edad media en Cádiz llega ya a los 47,4 años, cinco más en apenas una década y la novena más alta entre capitales.

En cuanto a la tasa de natalidad, también va a la baja: se queda ahora en 6,4 frente a 8.19 en 2010. Este descenso en los nacimientos provoca también una cifra extremadamente baja: apenas 1,05 hijos por mujer lo que es muy preocupante, teniendo en cuenta que 2 es el número que se considera necesario para garantizar la sustitución generacional en cada sociedad, un dato que Cádiz perdió hace década y que le aboca a un descenso imposible de corregir salvo el repoblamiento externo.

Cádiz capital no está entre las 15 ciudades con más paro. Sí lo están Córdoba, Huelva, Granada o Jerez.

Manifestación en Linares, la ciudad con más paro de España, contra el desempleo
Manifestación en Linares, la ciudad con más paro de España, contra el desempleo – EFE

I

INNFORME INDICADORES URBANOS

ABC

Diez ciudades de Andalucía, entre las quince urbes con más paro de España

Linares es la localidad con más desempleo, un 30,9

J.J.B.SEVILLA Actualizado:26/05/2020 14:05hGUARDAR4

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Linares, La Línea de la Concepción, Córdoba, Alcalá de Guadaíra y Huelva encabezan la lista de ciudades con mayor tasa de paro de España, entre un 30,7 y un 26,4 por ciento de la población activa, según los datos publicados este martes del informe Indicadores Urbanos del Instituto Nacional de Estadística.

El informe sobre condiciones de vida de la ciudades de la Unión Europea, que estudia a 126 urbes españolas, indica asimismo que otras cinco ciudades andaluzas destacan entre las quince con más desempleo del país. Se trata de Jerez de la Frontera (26,1), Sanlúcar de Barrameda (25,4) Granada (24,9) Dos Hermanas 24,6 y Chiclana de la Frontera (24,4). Todas muy lejos de las localidades madrileñas de Pozuelo de Alarcón o Majadahonda con 5,6 y 6,3 por ciento de paro respectivamente, consideradas las ciudades con menos paro de España.PUBLICIDAD

El listado sobre renta media anual no es menos elocuente en cuanto a la situación de Andalucía. Entre los 50 municipios con peores registros hay 35 andaluces. El listado de los pueblos con menor renta anual por habitante lo encabezan Níjar (6.755 euros), Los Palacios y Villafranca, Vicar, Alhaurín de la Torre y Barbate (7.200 euros). En ese tramo del listado, donde se encuentran localidades de Murcia y Tenerife, también se encuentran las ciudades de Isla cristina, Sanlúcar de Barrameda, Arcos de la Frontera, Adra, Lebrija, El Ejido, Lepe, Coria del Río, Almonte, Coín, Mijas, Lucena, Almuñécar, Ayamonte, Loja, La Línea de la Concepción, Conil de la Frontera, Écija, Cártama, Priego de Córdoba, Palam del Río, San Juan del Aznalfarache, Chiclana de la Frontera, Puente Genil, Utrera, Andújar, La Rinconada, Carmona, Nerja.

Protección en los centros de salud: «Nos protegen las dondaciones» (Diario de Jerez)

  • Asociaciones, particulares, hermandades…, profesionales sanitarios de los centros de salud han afrontado la pandemia por el Covid-19 con muchos materiales donados
Un sanitario en un acceso del hospital, días atrás.
Un sanitario en un acceso del hospital, días atrás. / PASCUAL

M. VALERO

Con materiales de invernadero. Así se protegen, y dan gracias a que sea al menos así, profesionales sanitarios de Atención Primaria del Área de Gestión Sanitaria Jerez, Costa Noroeste y Sierra. Un profesional –que prefiere mantenerse en el anonimato– reconoce que cuando ‘explotó’ la pandemia por Covid-19 “vivimos momentos de mucha incertidumbre, no sabíamos qué medidas de protección hacían falta o cuánto permanecía el virus en las superficies… Era todo a ciegas”.

Al no saber cómo enfrentarse a la enfermedad debían sumar el principal de los problemas: “No había suficientes equipos de protección para todos, no había mascarillas para todos…”. “Para colmo, hicieron repartos de mascarillas defectuosas, material que hemos utilizado en las consultas”, denuncia.

Ante este escenario, el sanitario subraya que “hemos tenido que vivir de las donaciones, nos han protegido las donaciones”. Una de las asociaciones que se ha puesto a trabajar por los sanitarios es la de La Algaida, que ha estado utilizando material de invernadero para confeccionar las batas. “Hay quien ha tenido que trabajar con bolsas de basura puestas…”, declara el profesional.

En los centros de salud se ha reducido desde el inicio de la pandemia al mínimo la atención en la consulta pero no así su trabajo, reforzando con ahínco el servicio telefónico e incluso las visitas a los domicilios para evitar que la población se pusiera en riesgo. A partir de este lunes se recupera parte del ritmo habitual en los centros, y según trasladan algunos profesionales, se están diseñando dos canales de atención en las urgencias, un circuito especial para pacientes respiratorios y otro para los que no presenten esta dolencia. Pero ¿y en las consultas? “Aquí se avecina el peor de los momentos para nosotros, puesto que no sabemos si el paciente que entra es positivo o no, por lo que se deben atender todos como sospechosos de Covid-19. ¿Cómo se puede proteger el personal? Materiales para todos no hay…”, critica el sanitario.

Batas donadas, pantallas protectoras hechas en casa con impresora 3D, mascarillas, hasta caja de guantes, “asociaciones, particulares, asociaciones de vecinos, las hermandades… La solidaridad ha sido increíble. El mayor porcentaje de material que ha llegado a los centros de trabajo ha sido a través de las donaciones”.

“¿El peor momento de esta crisis? Viene ahora. Ahora todo el peso cae en la Atención Primaria, desde donde se deben hacer los diagnósticos, seguimientos, control de crónicos que se han quedado atrasados… En todo este tiempo hemos hecho un esfuerzo enorme, no sólo ha sido el hospital, y ahora vendrá lo peor. Ahora y en otoño y en el invierno”, denuncia.

La cara más gratificante de esta pandemia “ha sido el cariño de la mayoría de los pacientes que se han atendido por teléfono. Daban las gracias muchas veces por estar atentos a ellos. Es duro, porque había casos que su único contacto era la llamada de sus sanitarios al no tener familia”

Cádiz capital sigue teniendo la renta familiar más alta de la provincia: 30.000 euros (último INE). Jerez, por ejemplo, tiene 24.600.

Diario de Cádiz, en vez de resaltar con un titular esta noticia, destaca que Bahía Blanca «queda relegada» por Vistahermosa en cuanto a mayores ingresos. Cuesta reconocer que Cádiz es una de las capitales con más renta del sur de España. Vean:

VISTAHERMOSA SUPERA A BAHÍA BLANCA COMO LA ZONA CON MAYORES INGRESOS DE LA PROVINCIA.

  • El barrio gaditano queda relegado al segundo lugar tras liderar en el anterior estudio del INE, con datos de 2016, la renta familiar de toda la provincia 
Un acceso a Vistahermosa.
Un acceso a Vistahermosa. / ANDRÉS MORA

JOSÉ A. HIDALGO

Vistahermosa es el distrito de la provincia con mayor renta por familia y por persona, según los datos publicados por el INE en su nueva edición del Atlas de distribución de la renta. Los datos que se utilizan corresponde a 2017, cuando la crisis económica comenzaba a quedarse atrás y se lograban notables índices de crecimiento, ahora mermados con la pandemia del coronavirus.

El complejo residencial ubicado en El Puerto supera de esta forma a Bahía Blanca, el barrio gaditano que en los datos de 2016 se había situado como el más boyante, según este estudio.

De esta forma, en el intervalo de un año, Vistahermosa ha pasado de tener unos ingresos por familia de 57.753 euros a 58.862. Por el contrario, en Bahía Blanca se ha rebajado la cantidad anual al pasar de los 61.278 eurpos a 56.830 en 2017, lo que supone un importante descenso. Ambas zonas mantienen en una últimos años una tendencia negativa, la de Cádiz, y positiva, la de El Puerto.

Con todo, la capital sigue siendo la localidad con una mayor renta media por hogar, siendo la única que supera los 30.000 euros en el ejercicio de 2017, llegando a 30.181, 400 euros más que el año anterior; en el resto de la Bahía, San Fernando crece hasta los 26.928 euros (+500), El Puerto llega a 27.732 (+600) y Chiclana se queda en 23.438 (800 euros más).

La ciudad más poblada de la provincia, Jerez de la Frontera, se queda lejos de la capital en cuanto a renta media pues no pasa de 24.601, mientras que Algeciras sube a 27.643.

Los distritos con la renta más baja se siguen situando en Jerez, donde no pasan de los 4.255 euros, y en La Línea, que baja hasta los 3.816 euros.

En cuanto a la fuente principal de los ingresos en 2017, Los Barrios es la única localidad que supera el 70% a través de un salario. En este caso, Cádiz llega apenas al 53,8%, San Fernando alcanza el 61%, El Puerto se queda en 60,4% y Chiclana en el 61,1%. La cifra más baja se da en Alcalcá del Valle, con apenas el 39,2%.

Puerto Serrano, Tarifa, Bornos, Espera y Alcalá del Valle superan el 10% de la distribución de los ingresos a través del desempleo. Mientras, las pensiones mantienen una tendencia muy variable. En la capital es una de las más elevadas, con el 28%, debido al elevado número de empleados públicos en la ciudad

Queda un mes. Ustedes verán lo que hacen. Salvador Sostres (20 3 2020)

Lo que más me preocupaba era mi hija. No es ninguna novedad, claro, pero realmente me preocupaba que se agobiara, que no aguantara un día tras otro en casa, con mami unos días conmigo los otros, sin ver a sus amiguitas ni siquiera poder jugar con Betty. Y mi humor mejoró bastante, por no decir que definitivamente, cuando me di cuenta de que estaba encantada de tener unas pequeñas vacaciones en marzo, de tenerme con ella todo el día y de poder organizarse la jornada a su aire. Somos nocturnos, en casa. Cuando al día siguiente no tenemos que madrugar nos acostamos tarde y nos levantamos aún más tarde. En días de confinamiento, si te levantas sobre las 12, el día no se te hace tan largo –ni tan ordinario. Maria está simpatiquísima, encantada. Se pone a escribir a mi lado, a veces los deberes y a veces en su iPad, un cuento o algunos párrafos de su diario. Me mira como sintiéndose parte de la misma empresa, como si también el director le hubiera encargado un artículo, y yo la miro a ella y pienso que tal vez se me tendría que haber ocurrido antes. Me da un poco de vergüenza de mal padre haber descubierto tan tarde el gusto de estar con mi hija todo el día, escribiendo, viendo películas, jugando a hacer el burro y ella dice palabrotas y yo hago ver que la riño; me siento un poco mezquino reflejado en su mirada y en todo lo que me he quejado del confinamiento y de que hayan cerrado los restaurantes. Todavía queda alguien en este mundo –ya sé que no por mucho tiempo– que se alegra de pasar junto a mí todas las horas. Todavía soy el mejor plan de mi hija, y es algo que no sé si celebro lo suficiente. No sé si soy enteramente consciente de lo mucho que lo voy a añorar y de lo largas que se me van a hacer las tardes de invierno cuando algunos años pasen y espere y no acabe de sonar su llamada. No sé si soy enteramente consciente de cada día que pierdo o no aprovecho siendo aún el héroe, el padre que todo lo sabe y todo lo puede, teniendo aún el abrazo del bebé, sin idea y sin instinto, sin libros leídos, sin que pesen las vergüenzas, ni la edad, ni supongo que un cierto, inevitable rechazo al padre que en la infancia estuvo tan presente y probablemente no supo medir la distancia a tiempo. No sé cómo me sentiré cuando todo esto me llegue y piense en el tiempo que tuve y desperdicié, en la ligereza con que desaproveché uno y mil instantes. Sufro por la enfermedad, por el contagio, por el miedo a la muerte, por el devastador paisaje que cuando volvamos conoceremos; pero hay algo que no es sufrimiento, y es ansia, y es no saber apreciar lo que vamos a echar de menos, y todo ello dice poco de nosotros, y poco bueno. Mientras vivíamos en la calle me hartaba de oír a los que querían desconectar, a los que necesitaban aire puro, a los que se quejaban de la polución, del tráfico, de la rutina, de estar todo el día trabajando, de no poder parar un instante, de no tener tiempo para ellos mismos –normalmente «ellas mismas», si nadie ha de ofenderse porque lo diga– y me miraban como a un terrorista cuando les decía que tendrían que estar agradecidas por su maravillosa vida y quejarse menos, francamente mucho menos. Ahora no hay tráfico, en lo de la polución debemos de ser unos genios, los que querían desconectar tienen el apagón entero, y desde luego los que querían parar y hallar tiempo para ellos, ahora han de sentirse como en el Cielo. Nos quejamos de no poder estar con nuestros hijos y nos quejamos de tener que estar demasiado con nuestros hijos. Nos quejamos de una cosa y la contraria. Nos quejamos. La vida pasa y nos quejamos. La rutina pasa y nos quejamos. La infancia de nuestros hijos pasa, o más bien vuela, y también nos quejamos. Me gustaría saber, de verdad que me gustaría, si hay algo de lo que no nos hayamos quejado. Me gustaría saber si queda algo sobre lo que no hayamos aún vertido nuestra baba de lamento, lento y tedioso lamento sobre todo y sobre todos acumulado. Resulta que tenemos unos días de silencio y de guardar, resulta que la mayoría estamos sanos, y resulta también que sabemos que todo esto pasará. Bueno, yo no digo que sea fácil, y tampoco es que crea que tengamos que ponernos a bailar, pero una reacción un poco más tranquila, un poco más adulta, un poco más cariñosa, un poco más atenta a la maravilla, que siempre está, y ya no digamos si tienes hijos, me parecería una respuesta más razonable y más justa en el país que pese a todo tiene la esperanza de vida más alta del mundo, en esta España alegre, soleada y tibia que es sin ningún tipo de duda donde mejor se vive –y no hablo sólo de Barcelona. ¿No saben qué hacer? ¿No saben de qué hablar con sus hijos? Yo no leo, pero supongo que ustedes sí, ustedes que se pasan el resto del año presumiendo de leer, y hasta de releer, que me parece aún más terrible. ¿No saben en qué pensar? ¿No llevan un diario? ¿No dibujan? Porque oigan, si no pintan, si no escriben, si no saben en qué pensar, cuando antes decían que querían tiempo para «ustedes mismas» ¿a qué se referían? ¿A los chismes de víboras en el gimnasio? Es que, sinceramente, no me cuadra tanta queja siendo España. Si fuéramos África, si fuéramos Gales, si fuéramos Detroit, o Moscú, o Nueva Delhi, yo les entendería perfectamente. ¿Pero en España, se quejan? Incluso en tiempos de confinamiento basta mirar por la ventana para saber que no tiene ningún sentido quejarse. Nos queda un mes. A partir de ahí nos iremos reincorporando lentamente. Nos queda un mes y ustedes verán como lo toman. Ustedes verán qué hacen con lo que queda de marzo y el grueso de abril; con lo que les queda de infancia de sus hijos, con lo que les queda de descanso, de lectura, de pintura o de escritura, o de ponerse a parir como víboras por el chat, Ustedes verán si piensan algo, si se esfuerzan en pensar algo que les sirva para crecer en el desolador panorama que nos vamos a encontrarnos cuando volvamos a salir a la calle, o encadenan una queja con la otra, la de trabajar demasiado con la de descansar demasiado y así hasta que se queden en el paro y lógicamente también se quejen, supongo que del presidente Rajoy, porque claro, lo que es ustedes, volverán a votar a Sánchez, o a Pablo Iglesias, para acabar de demostrar que han entendido de qué va la vida, y cómo es bueno organizarse. Yo me di cuenta en la mirada de mi hija. Yo me vi un cretino en su alegría. Estamos bien, tenemos el amor y la decisión personal, higiénica y agradecida de la alegría. Tenemos un tiempo que habría podido ser otro, pero también la fuerza y el talento para sembrarlo de acentos de luz y coserlo a nuestro modo. Tenemos la vida que nos espera y el reto de sobrevivirla. Tenemos nuestra capacidad de adaptación, nuestra humanidad flexible y maravillosa, y cada día sigue siendo un regalo prodigioso e inmerecido, una caricia de Dios y si no me crees piensa en saltar por la ventana y dime cómo te sientes. Tenemos este día, este día de hoy, los ojos de tu hija de hoy, los juegos de tu hija de hoy, los besos de tu hija de hoy y esta página en que cada día escribo, como si fuera una plegaria, que aunque de repente se hiciera la noche, y nunca más volviera a salir el sol, hemos vivido la historia de belleza, amor y Gracia más extraordinaria que jamás haya sido contada. Tenemos también esta prueba de resistencia, muy menor a las que afrontaron nuestros abuelos, que no sé si habrían vivido tan duro si hubieran sabido que el futuro que nos ganaban íbamos a despreciarlo, tan engreídos, tan desagradecidos. Tan lloricas.

Cacerolada contra el rey. José Joaquín León (20 3 20)

Se están creciendo, haciendo lo habitual de las dictaduras: unas normas para los jerarcas y otras para el pueblo

Este Gobierno se está especializando en pedir sacrificios a la gente mientras ellos mismos se saltan lo que reclaman a los demás. Este Gobierno está formado por ministros del PSOE y de Unidas Podemos, conviene no olvidarlo. Mientras el presidente, Pedro Sánchez, acudía al Congreso y pedía unidad a la oposición (que equivale, en la práctica, a no criticarlo), el socio de Gobierno aprovechaba la oportunidad para arremeter contra la Monarquía constitucional. Las presuntas actividades corruptas del rey emérito Juan Carlos I no pueden servir para cuestionar el sistema político, ni este es el mejor momento para entrar en esos asuntos. Por eso, las declaraciones de Pablo Echenique son de una gran bajeza política.

Organizar una cacerolada contra el Rey, a la hora del discurso de Felipe VI, es deleznable. Y, además, peligroso. A los podemitas que están echando leña al fuego se les puede volver en contra. Tienen mucho que callar en la gestión de esta crisis, empezando por la presencia de Pablo Iglesias en un Consejo de Ministros saltándose las normas de la cuarentena por la cara. Por no hablar de las medidas sanitarias adoptadas, que fueron tardías y algunas equivocadas.

Así que la gestión del Gobierno se merecería otra cacerolada, esto también sería libertad de expresión, como dice Pablo Iglesias. Hubo negligencias y errores graves. Pero tampoco es el momento. Se sabe que el actual Gobierno será incapaz de gestionar una situación de reconstrucción nacional como la que nos vendrá encima en los próximos meses. Así que cuando se recupere la normalidad, será inevitable una crisis de Gobierno y la formación de un Consejo de Ministros con otras personas y otros apoyos políticos. No se puede encomendar a Frankenstein que levante España.

Todo eso se sabe, insisto. Y se ha aplazado ese debate, porque ahora no es el momento oportuno, mientras hay decenas de muertos todos los días por el coronavirus. Pero si se aplaza, que sea para todos. También para los podemitas, que en un ambiente como el actual (con libertades y derechos suprimidos, con un sistema temporalmente autoritario), se encuentran en su salsa y se están creciendo, haciendo lo habitual de las dictaduras: unas normas para los jerarcas y otras para el pueblo.

En cuanto a las declaraciones del alcalde de Cádiz, José María González, contra el rey Felipe VI son de pena. Es el alcalde de todos los gaditanos, no es sólo Kichi el anticapitalista. En las crisis se ve la grandeza y la chungueza de los gobernantes.

Por no decir España (10-2-2020) Salvador Sostres

La izquierda quiere continuar exprimiendo a Franco. Lo exhumaron y les salió un homenaje de Estado. Ahora quieren meter en la cárcel a quien lo ensalce. La izquierda continúa sin digerir que perdió la Guerra y que fue una suerte para los españoles que la perdiera. Especialmente para los más pobres -para los votantes socialistas, si se me permite la simplificación-, porque siendo los más vulnerables hubieran sido los que de un modo más agónico habrían sufrido las nefastas consecuencias de que hubiéramos caído bajo el yugo del Pacto de Varsovia.

La izquierda continúa muñiendo a Franco porque desde que Felipe se fue el antifranquismo ha sido su única idea. Perdieron. Por suerte perdieron. Provocaron una situación imposible, perdieron una guerra en la que se comportaron como salvajes y criminales, organizaron una bazofia de resistencia, que ni en mayúscula puede escribirse, y todavía se quejan. Yo no habría querido vivir en el franquismo, pero comparar a Franco con Hitler es ignorante y muy de idiota, No sólo por que Franco ganó sino porque pese a ser un dictador, nos ahorró una tiranía mucho más devastadora. La inmensa mayoría de los que en el catalanismo reivindican a Lluís Companys no habrían sobrevivido si hubiera gobernado muchos años: o habrían muerto de hambre o les habría matado cualquier paramili armado directamente por el presidente de la Generalitat.

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