Ausencia de críticas

Cádiz suele ser hipercrítico, por eso llama la atención la ausencia de ciertas críticas. Pondré tres ejemplos.

La Catedral es nuestra joya de la corona. Todo lo que la agrede debería ser “casus belli” para los gaditanos. Durante mucho tiempo su original cúpula amarilla, más propia de la tradición árabe o bizantina, fue un símbolo de Cádiz. Por eso no se entiende que no haya un clamor para corregir el deterioro de los “nuevos” azulejos convertidos vergonzosamente en anaranjados, tras una desafortunada reforma de hace años.

Tampoco comprendo que no haya discrepantes con el ya inminente carril bici. Ya sé que oponerse al carril es un caso perdido que va contra la dominante filosofía progre de bici y tranvía -el coche es facha- proveniente del ex paraíso socialdemócrata nórdico. Pero no está claro que el carril sea un acierto en Cádiz.

No se sabe cuantos ciclistas hay aquí, pero a juzgar por lo que se ve, muy pocos. En Sevilla se han gastado una millonada en el carril para perder miles de aparcamientos, especialmente en los barrios, donde raramente se ve a algún ciclista. Por no hablar del poco espacio que les queda a los viandantes en determinados tramos acerados. Además, en el sur aún se acostumbra a utilizar el transporte más barato y ecológico, caminar, algo que el incentivo de la bici complica.

Hoy es un lujo pasear por lugares sin bicis, como el Paseo del Prado, y molesta hacerlo allí donde además de coches, semáforos, baches, cacas, corredores, patinadores y otros obstáculos, debes tener presente la existencia de un carril bici por donde circula una privilegiada minoría imbuida de superioridad moral (no todos), que te mira por encima del hombro si osas poner un pie en su territorio.

Durante un tiempo, y para ver a mi hija, fui varias veces a Oxford, una ciudad parecida a Cádiz en cuanto a estrechez, y allí las bicis comparten calzada con los coches (con señalizaciones a su favor), pero no hay un carril bici. Debe de ser que Oxford ha sido superada en sabiduría por la Junta y el Ayuntamiento.

Por último, apenas se oyen críticas en el Falla (y en las callejeras) al poder, tras 35 años de PSOE en Andalucía y casi tres de Podemos en Cádiz. Se critica…¡a Teófila! Se ve que el  Carnaval bebe del aplastante dominio de la izquierda mediática (perdón por el pleonasmo).

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