La Aduana

Vuelve la polémica sobre el derribo de la Aduana, auspiciada por el Ayuntamiento y por el cambio de postura de la Junta.

A mí la Aduana no me parece ese adefesio que se pretende por parte de los derrumbólogos, aunque reconozco que la vieja estación es un edificio de gran calidad estética, que luciría más sin nada delante.

En todo caso, como con acierto se ha dicho estos días, la cuestión es: ¿merece la pena gastar millones de euros de los gaditanos para derribar un edificio digno, que alberga actividades útiles? ¿no plantearía su demolición problemas jurídicos y administrativos que harían retrasar ésta durante décadas?

En la polémica tradicional, además de los criterios estéticos, han concurrido varios antagonismos transversales. En su momento, la Aduana fue utilizada por la Junta para fastidiar políticamente a Teófila, quién tampoco hizo nada por pelear su demolición, quizás porque descubrió que la mayor parte de los conservacionistas eran partidarios suyos (no todos, ni los más señalados), o porque vio que el Plan de la Plaza de Sevilla iba para muy largo, como así está siendo.

La demolición de la Aduana dividió también en su momento al entorno socialista: la mayor parte del socialismo “ilustrado” gaditano (una élite local, sorprendentemente más populista que estrictamente socialdemócrata), a través de una gran cobertura mediática, se mostró de forma beligerante partidario de tumbar el edificio, en contra de los socialistas más “políticos” y maniobreros anclados en la Junta, que vencieron. Por cierto, esa misma élite que se quejaba de la falta de vida asociativa en Cádiz, utilizó su ventaja mediática para atacar con saña inédita al Foro de la Aduana, una asociación crítica con el relato dominante derrumbacionista.

Y por último hubo una confrontación entre los habituales del Colegio de Arquitectos de entonces, si se puede llamar así a un duelo entre una mayoría búlgara abusona y la posición minoritaria de José María Esteban, defendida con dignidad.

Hoy, que ya no pueden fastidiar a Teófila, el gobierno podemita y la Junta aprovechan para retomar el derrumbe. Pero como dice José Joaquín León, en el entorno de la Plaza de Sevilla faltan por hacer las cosas más importantes, y no es raro que la polémica de la Aduana se utilice como una excusa para no tomar las soluciones necesarias.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies