Cómplices

No hay crimen más grave que la sedición contra el orden constitucional. Pero en España, y en Cádiz, hay mucha gente que piensa que estar a las puertas del intento de fracturar España y su Constitución no es tan grave: llevamos décadas acostumbrando a la población a preocuparse mucho por cuestiones políticas partidarias, pero a ver como normal lo verdaderamente intolerable.

La equidistancia ante el golpe perpetrado por los separatistas catalanes es una posición que tiene muchos adeptos, especialmente en una parte de la izquierda, también gaditana. Consiste en poner en pie de igualdad a la defensa del Estado de Derecho y a sus violadores. El silencio traidorzuelo de algunos progres de Cádiz es ensordecedor. Mucho más miserable es, en vez de condenar a los que quieren destrozar 500 años de convivencia, concentrar los esfuerzos en desacreditar al gobierno del PP, a quien, según estos “haters”, “todo esto le está viniendo bien”.

Dijo Platón: “De cualquiera que esclavizare las  leyes poniéndolas bajo el imperio de los hombres, sometiere a la ciudad a una facción y, despertando la discordia civil, infringiere las leyes, hay que pensar que es el peor enemigo de la polis”. En mi opinión, esta reflexión vale para los intentos de implantar cualquier tiranía: el fascismo, el socialismo revolucionario o el nacionalismo separatista, pero también para todos los cómplices de estos intentos.

El domingo pasado, en el recinto ferial del Ayuntamiento de Zaragoza, los comunistas de Podemos organizaron un acto de apoyo al motín catalán, algo que sería impensable en cualquier país occidental. Entre ellos figuraban dos diputados gaditanos y un concejal del Ayuntamiento de Cádiz. El alcalde excusó su asistencia “por motivos de agenda”, pero no porque no estuviera de acuerdo con lo que allí se defendió. José María Santos pertenece al ala más extremista de Podemos, y aunque por ahora mantiene un calculado perfil bajo, le hemos escuchado muchas veces su apoyo al proceso golpista. No sé cómo va a terminar todo, espero que no ocurra nada grave, a pesar de la irresponsabilidad secesionista. En cualquier caso, hay que recordar en las próximas elecciones la complicidad con los golpistas del separatismo catalán rico que el gobierno municipal de Podemos ha mantenido en estas horas cruciales para España.

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